Los atentados proliferan en Birmania a los 4 meses de la represión

RANGÚN (AFP) — Un chófer murió el miércoles en Birmania cuando una bomba estalló en su autocar, en el último de una serie de atentados que ha suscitado un nuevo clima de inestabilidad cuatro meses después de la violenta represión de un movimiento de protesta popular por parte de la junta militar gobernante.

El atentado, ocurrido el miércoles, fue el cuarto de este tipo perpetrado en menos de una semana, informó este jueves la prensa oficial. Ninguno de ellos fue reivindicado. El régimen birmano acusa a los rebeldes de la Unión Nacional Karen (KNU), grupo étnico minoritario que desde hace décadas lucha contra el poder central.

El chófer de autocar, Lwin Soe, de 35 años, había aparcado su vehículo en la localidad de Bago, a menos de 100 km al noreste de Rangún, y los pasajeros habían bajado para comer en un restaurante, precisó el diario New Light of Myanmar, controlado por la junta militar. Las autoridades intentaban determinar en qué momento fue colocada la bomba en el autocar, que realizaba el trayecto entre Kyaukkyi y Rangún, la mayor ciudad de Birmania, añadió el diario sin más precisiones.

El viernes pasado, otra bomba mató a una mujer en la estación de Pyinmana, en el centro del país, de donde parten los trenes con destino a la capital Naypyidaw. Al día siguiente, un presunto terrorista murió en una explosión que dejó también cuatro heridos cerca de un circo en Bago y el domingo una mujer resultó herida por una bomba colocada en una estación de Rangún.

En diciembre, 11 personas murieron en dos ataques separados contra autocares en el sector de Myawaddy (este), cerca de la frontera tailandesa. Las autoridades ya habían acusado a la KNU. La KNU, principal grupo guerrillero, no ha firmado un alto el fuego con la junta, al contrario de los 17 movimientos étnicos restantes.

En diciembre, la KNU acusó al régimen militar de haber intensificado sus operaciones en tierras Karen tras la brutal represión, el pasado septiembre, de las manifestaciones populares lideradas por los monjes budistas. La desconfianza de la población hacia el régimen es tan fuerte en Birmania que algunos opositores sospechan que son los propios generales en el poder los responsable de estos atentados anunciados por la prensa oficial.

"No ha habido reivindicación", señala el analista birmano Aung Naing Oo con base en Tailandia. "Esto deja la puerta abierta a las especulaciones (sobre los autores de la explosión) ¿quién tiene la capacidad, quién tiene la intención de hacerlo? En Birmania, la mayor parte de la gente dice que son los militares".