LA HABANA (AFP) — Cuba y México restañan heridas abiertas en los últimos siete años, para inaugurar una nueva etapa de relaciones con la tarea de reanimar el comercio, firmar un acuerdo migratorio y resolver el pago de la deuda cubana, según el embajador mexicano José Piña.
Al concluir este fin de semana su misión de dos años en Cuba, Piña dijo a la AFP que el nuevo embajador mexicano, Gabriel Jiménez Remus, quien el 25 de septiembre presentará cartas credenciales, trabajará en un "ambiente ahora muy favorable".
"Encontré la relación en el 2005 en una situación muy compleja, muy delicada. El año que precedió mi llegada estuvimos al borde del rompimiento de relaciones, pero dejo Cuba en un momento muy diferente", aseguró.
Piña dijo haberse reunido con el canciller cubano Felipe Pérez Roque esta semana en un clima "muy amable", aunque aún no está en agenda un viaje del presidente mexicano Felipe Calderón. "En la medida que se restablezca la confianza y relaciones plenas, una visita será la consecuencia", dijo.
"Se han dado pasos muy concretos para propiciar una nueva relación sobre bases de respeto recíproco. Están dadas las condiciones para restañar heridas y superar una serie de obstáculos, problemas en la relación que debemos resolver", comentó.
México era octavo en la lista de socios comerciales de Cuba con un intercambio de unos 400 millones de dólares anuales, pero bajó a 228 millones en 2002 en medio de las tensiones. En 2006 empezó a recuperarse y subió a 270 millones, 40 de los cuales son exportaciones cubanas.
Para Piña el comercio aumentará una vez se resuelva el pago de la deuda que tiene pendiente la isla, de unos 500 millones de dólares. "A Cuba le conviene importar de México que está a un paso, que desde países lejanos", expresó.
Uno de los temas que ha tensado las relaciones es el uso frecuente de México como puente para el tráfico de personas que salen ilegalmente de Cuba hacia Estados Unidos.
"Es necesario suscribir algún tipo de acuerdo en el ámbito migratorio, todos estos mecanismos institucionales van a tener que empezar a funcionar ahora", indicó Piña.
Las relaciones empezaron a deteriorarse en 2000 y sobre todo en 2002 porque el gobierno del presidente Vicente Fox cambió su voto de abstención por el de condena contra La Habana en la antigua Comisión de Derechos Humanos de la ONU.
La peor crisis tuvo lugar en mayo de 2004, cuando Fox decidió retirar a su embajadora en Cuba y pidió la salida del representante diplomático cubano, hasta que en 2005 llegó Piña.
La normalización de las relaciones dio un salto luego de que Cuba vio como un paso positivo el papel de México en el nuevo Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que el 18 de junio eliminó el relator especial para la isla.
"Hay un compromiso de ambos países para comenzar un diálogo interparlamentario en materia de derechos humanos, por supuesto sobre una base de respeto recíproco. Nadie puede ostentarse como juez de nadie", opinó Piña.
En ese sentido, destacó que México respeta el momento histórico que se abrió en Cuba luego de que Fidel Castro cedió el poder a su hermano Raúl el 31 de julio de 2006 mientras convalece de una severa enfermedad.
"Es un tema de los cubanos y que resolverán los propios cubanos (...). Seremos respetuosos de lo que aquí ocurra, y apoyaremos en lo que quieran que apoyemos. No haremos nada que pudiera afectar la relación entrañable entre los dos países", agregó.
En Cuba, la semana de México fue celebrada en grande con espectáculos de mariachis, exposiciones de pintores y obras de teatro, a lo que se sumó un gran homenaje por el centenario del natalicio de Frida Kahlo y el cincuentenario de la muerte de Diego Rivera.
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