PARÍS (AFP) — El Gobierno del presidente francés, Nicolas Sarkozy, presenta este miércoles su primer presupuesto desde que llegó al poder, con el gasto estatal bajo lupa después de que el primer ministro dijera que Francia está "en bancarrota".
El primer ministro, François Fillon, levantó una polvareda la semana pasada al afirmar que el país estaba "en situación de bancarrota" tras décadas de déficits presupuestarios acumulados. Pero el presupuesto presentado en una reunión de gabinete mostró un déficit estatal para 2008 de 41.700 millones de euros, levemente menor al agujero del año pasado.
La deuda nacional, que supera un billón de euros, sería ligeramente reducida a un 64% del Producto Interno Bruto (PIB), contra un 64,2% en 2007. "Tenemos una leve reducción, esto significa que no estamos lejos de una estabilización", dijo el ministro de Presupuesto, Eric Woerth, quien rechazó la idea de que el gobierno considera medidas para ajustarse el cinturón.
Sarkozy también ha descartado las predicciones de que Francia tendrá que reducir drásticamente el gasto y ha argumentado que el crecimiento económico es clave para llenar los cofres estatales. El presupuesto debe "restaurar el valor del trabajo duro, crear riqueza y actividad económica", dijo Sarkozy en la reunión de gabinete, según el portavoz del gobierno.
El déficit total de Francia -que incluye la seguridad social, los presupuestos de los gobiernos locales y el presupuesto estatal- permanecerá en un 2,3% del PIB para 2008, en relación al 2,4% en 2007, según el gobierno galo.
El Gobierno francés sigue apostando por un crecimiento del 2,25% en 2007, pese a las proyecciones de la Comisión Europea y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que señalan que alcanzará sólo un 1,8% ó 1,9%. El presupuesto anticipa un crecimiento de entre un 2% y un 2,5% para el año siguiente.
Se prevé un aumento del déficit comercial a un récord de 31.700 millones de euros este año y 34.600 millones de euros en 2008, pese a un crecimiento de las exportaciones. Sarkozy develó la semana pasada sus planes para reformar las jubilaciones de los empleados públicos y para tornar más eficiente el servicio civil, sus medidas más audaces en su agenda de reformas desde que asumió el cargo hace cuatro meses.
La oposición socialista afirma que las finanzas de la nación sufrieron una hemorragia después de que el Parlamento votó un paquete de reducciones tributarias prometidas por Sarkozy durante su campaña electoral. El Gobierno dijo que las reducciones de impuestos costarán al Estado 8.900 millones de euros este año, pero los socialistas han estimado la cifra en 15.000 millones de euros.
El Ejecutivo también se halla bajo la presión de sus socios europeos para controlar el gasto público y cumplir con metas para el déficit presupuestario y la deuda como la segunda mayor economía de la eurozona. Las duras palabras de Fillon sobre el estado de las cuentas públicas recibieron el apoyo del presidente del Banco Central Europeo (BCE), el francés Jean-Claude Trichet, quien dijo la semana pasada que dar la señal de alarma fue lo correcto.
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