LIMA (AFP) — El presidente de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, calificó de "malentendido" la polémica creada por las palabras de María Teresa Fernández de la Vega sobre la política de inmigración del nuevo Ejecutivo italiano, que causaron malestar en Italia y requirieron aclaraciones entre ambas partes.
"No hay ningún problema ni ningún incidente", dijo Zapatero en una rueda de prensa en Lima, donde el viernes se celebró la V Cumbre Unión Europea-América Latina. El ministro de Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, se reunió con su homólogo italiano, Franco Frattini, para tratar la cuestión.
Frattini, máximo responsable italiano en la cumbre ante la ausencia del primer ministro, Silvio Berlusconi, aseguró que "las aclaraciones claras y precisas de Zapatero y Moratinos van en el sentido de que el Gobierno español no juzga, no critica, la política del Gobierno italiano".
De la Vega afirmó no compartir "la política de expulsiones sin respeto de la ley ni los derechos de los inmigrantes, ni las actuaciones que pueden exaltar la violencia, el racismo y la xenofobia".
Sus palabras causaron revuelo en la prensa italiana, ya que tuvieron lugar tras una redada anunciada por la policía italiana contra inmigrantes ilegales que concluyó con 268 extranjeros detenidos, 118 de los cuales serán expulsados, y en medio del debate por la mano dura en materia migratoria propuesta por el nuevo Gobierno derechista encabezado por Silvio Berlusconi.
Ante esta situación, el secretario de Estado español para Asuntos Europeos, Diego López Garrido, telefoneó de inmediato al embajador italiano en Madrid para aclararle la posición del Gobierno español y desactivar la polémica. El propio López Garrido, presente en Lima, contó que en su conversación explicó que De la Vega no hablaba de la política migratoria que impulsa Berlusconi, sino que se refería a los actos de violencia del miércoles en los cuales fueron incendiados dos campamentos de gitanos cerca de Nápoles.
"La vicepresidenta se estaba refiriendo a los ataques racistas y xenófobos que no podemos aceptar. Nosotros no entramos a valorar las medidas italianas, que no se sabe exactamente en qué van a terminar", señaló López Garrido, poniendo el acento en la necesidad de "orden y respeto de la legalidad" para las políticas migratorias.
Por su parte, el diputado del PP Rafael Hernando criticó la "desafortunada declaración" y "descalificación" de la vicepresidenta, que consideró "peligrosa" porque puede provocar "un 'efecto llamada' en los ilegales que deambulan por Italia" para venir a España.
El Gobierno conservador de Berlusconi, que se impuso en las elecciones legislativas de abril pasado y acaba de recibir el voto de confianza del Parlamento, prepara un paquete de medidas duras contra la inmigración ilegal. Entre esas iniciativas figuran la introducción del delito de inmigración ilegal, con arresto, y la extensión del período de reclusión hasta los 18 meses en los centros de permanencia temporal a la espera de expulsión.
El objetivo prioritario del Ejecutivo conservador es la lucha contra la inmigración clandestina. Además estudia la posibilidad de introducir el patrullaje preventivo en el mar para evitar desembarcos y el endurecimiento de las normas para el pedido de asilo.
Copyright © 2010 AFP. Todos los derechos reservados. Más »
