PEKIN (AFP) — Los Juegos Olímpicos volvieron este sábado al terreno político, apenas se acababan de entregar las primeras medallas, a causa del conflicto en Osetia del Sur y de la presencia en Pekín del primer ministro ruso, Vladimir Putin, y del presidente estadounidense, George W. Bush.
En una breve declaración leída a la prensa en Pekín, Bush pidió el fin "inmediato" de los combates en Osetia del Sur, la región separatista de Georgia, y el cese de los bombardeos rusos.
"Hemos pedido el fin inmediato de la violencia", dijo a la prensa en una declaración pronunciada en la capital china, donde asiste a los Juegos Olímpicos inaugurados el viernes.
"Pedimos el fin de los bombardeos rusos y la vuelta a la situación del 6 de agosto", antes del inicio de la escalada bélica, agregó.
El presidente estadounidense expresó su preocupación porque la violencia se haya extendido y pidió a Rusia que apoye los esfuerzos diplomáticos en curso.
Bush se entrevistó el sábado con los presidentes de Rusia, Dimitri Medvedev, y de Georgia, Mijail Saakashvili, explicó Gordon Johndroe, portavoz de la Casa Blanca.
"Los ataques se producen en regiones de Georgia alejadas del área de conflicto de Osetia del Sur. La violencia amenaza a la paz regional", sostuvo Bush.
"Georgia es un país soberano y hay que respetar su integridad territorial", agregó.
El presidente norteamericano recordó que la crisis se puede resolver de "manera pacífica" y dijo que trabaja con sus "aliados europeos" para "lanzar una mediación internacional para reanudar el diálogo".
"Rusia tiene que apoyar estos esfuerzos para restablecer la paz lo antes posible", continuó, especificando que existen contactos entre Washington, Moscú y Tiflis "a todos los niveles de gobierno".
Georgia lanzó la noche del jueves al viernes una ofensiva militar contra esta región rebelde pro rusa, motivo de enfrentamiento entre las fuerzas georgianas y rusas desde la caída de la URSS.
En cuanto a Putin, este sábado se reunió con el presidente chino Hu Jintao para destacar oficialmente "la amistad ruso-china", sin que se filtrase nada de la posible conversación sobre Osetia del Sur.
Poco antes, China había hecho un llamamiento de alto el fuego entre Rusia y Georgia, instando a las dos partes a "resolver sus diferencias a través del diálogo".
El ex presidente ruso, que no ha acortado su viaje, tenía que volver el sábado a Moscú.
En la conversación que mantuvo con Bush, Medvedev denunció las "miles de víctimas" causadas por las "acciones bárbaras" de Georgia.
A través de su portavoz, Giselle Davies, el Comité Olímpico Internacional (COI) reaccionó subrayando que las hostilidades en Osetia del Sur son "contrarias a los ideales olímpicos".
Aunque la agenda de Bush tenía el sábado un tono más lúdico, estaba siento "informado regularmente" sobre la situación en Osetia del Sur, según la Casa Blanca, que precisó que el mandatario mantuvo una conversación telefónica con su secretaria de Estado, Condoleezza Rice.
El domingo, el presidente estadounidense se reunirá con su homólogo chino Hu Jintao y con el primer ministro Wen Jiabao, nueva prueba de que la política y la diplomacia son difícilmente disociables de estos Juegos.
Desde sus primeras horas en suelo chino, Bush había vuelto a defender la libertad de expresión en China, tras un discurso sobre el mismo tema en Tailandia.
No sería sorprendente que volviera a sacar a relucir el asunto antes del final de su viaje, durante el que asistirá a una misa en un templo protestante y hablará de la libertad religiosa.
Otras cuestiones centrarán sus entrevistas, como la persistente tensión en la península coreana.
En el capítulo de incidentes, un chino asesinó el sábado a un turista estadounidense en la célebre Torre Drum de Pekín, antes de quitarse la vida, sin que por el momento se conozcan los motivos del agresor.
La policía china detuvo por su parte a cinco extranjeros en la plaza de Tiananmen que se manifestaban pidiendo el fin de la represión en Tíbet, según el grupo activista Free Tibet Campaign.
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