HARARE (AFP) — El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, dice estar seguro de que seguirá en el poder a falta de un día para la segunda vuelta de las presidenciales del viernes, que para Occidente y África Austral no son dignas de credibilidad desde que la oposición se retirara de ellas.
Desoyendo las presiones de la ONU, de la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC) e incluso de Nelson Mandela, héroe contra la segregación racial en Sudáfrica, Mugabe mantuvo la votación del viernes, confiando en que le dé legitimidad para mantenerse en el poder.
Un día antes de la fecha inicial para la cita en las urnas, el jefe de Estado no ha querido dar su brazo a torcer pese a que el líder opositor, Morgan Tsvangirai, desistió debido, según dijo, a la espiral de violencia que se vive en Zimbabue desde las elecciones generales del 29 marzo.
En su último mitin electoral cerca de Harare, el presidente del país dio por sentada su victoria en unas elecciones a las que en la práctica acude sin contrincante, aunque la Comisión Electoral se haya negado a retirar la candidatura de su rival por considerar que llegaba demasiado tarde.
Bajo presión de unos y otros, Mugabe reiteró una propuesta de diálogo con la oposición, pero sólo después de los comicios, una opción que ya rechazaron los interesados.
"Si consiguiéramos la victoria, lo cual creo que sucederá (...) seremos magnánimes y diremos 'sentémonos y hablemos'", declaró Mugabe, de 84 años, de los que lleva 28 en el poder.
El partido de Tsvangirai, el Movimiento por el Cambio Democrático (MDC, por sus siglas en inglés), "puede aceptar o rechazar, pero seguiremos dirigiendo este país de la forma que creemos que hay que dirigirlo".
El miércoles, en una salida de la embajada de Holanda en Harare, donde se refugió, Tsvangirai abogó por una "solución política negociada", aunque excluyendo cualquier tipo de negociación con un gobierno salido de los comicios.
Llegado en cabeza en la primera vuelta de las presidenciales, el ex sindicalista de 56 años acusó este jueves a Mugabe en la BBC de "pavonearse diciendo 'soy el presidente'" y de "burlarse de la opinión nacional e internacional".
Hace ya días que el presidente africano más longevo se mantiene indiferente a las presiones regionales, las únicas a las que podría hacer caso, según los expertos.
El proceso electoral no debe ser "dictado por nadie, ni siquiera por la Unión Africana (UA)", espetó este jueves. Un día antes ya había advertido de que la "amistad" no da derecho para inmiscuirse en los asuntos internos de los demás.
África Austral instó el miércoles a "aplazar la votación" porque la situación no permitía unas elecciones "libres y equitativas", una posición que apoya la Unión Europea (UE).
También se hablará de la crisis en Zimbabue en la cumbre de la UA la próxima semana en Egipto, a la que Mugabe piensa asistir.
El jefe de la oposición imploró el miércoles a la UA y a la SADC que actúen "ahora" para instaurar un "mecanismo de transición", además de pedir el despliegue de "tropas armadas de mantenimiento de la paz".
El caso es que desde el inicio de la crisis los líderes africanos no lograron ponerse de acuerdo sobre una acción concertada.
Mugabe, en el poder desde la independencia de la ex Rhodesia del Sur británica en 1980, desdeñó los llamamientos de Occidente y del Consejo de Seguridad de la ONU que consideran imposible celebrar en estas condiciones unos comicios creíbles.
Invitó a los británicos a "quedarse en silencio absoluto". Ya les había dicho a los estadounidenses, favorables a la negociación de "un gobierno legítimo con la oposición", que se abstuvieran de hacer "comentarios".
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