Israel alivia bloqueo a una franja de Gaza amenazada por crisis humanitaria

JERUSALÉN (AFP) — Israel autorizó el lunes el reabastecimiento de combustible a la franja de Gaza, en el cuarto día de un bloqueo estricto que dejó este territorio palestino, controlado por el movimiento islamista Hamas, al borde de una crisis humanitaria.

El ministro de Defensa israelí Ehud Barak "decidió autorizar de nuevo el suministro de fuel a la franja de Gaza para permitir el funcionamiento de la central eléctrica del territorio. Los suministros se reanudarán el martes", afirmó a la AFP Moshé Ronen, un portavoz de su ministerio. También se autorizó el transporte de medicamentos, indicó.

El portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores israelí, Aryeh Mekel, especificó que el Gobierno "seguirá estudiando la situación y actuará en función de lo que suceda sobre el terreno", de modo que no se excluyen cortes en el futuro si se reanudan los disparos de cohetes hacia Israel.

Según Mekel, 2,2 millones de litros de fuel deberían bastar para hacer funcionar la central a una capacidad de 60 megavatios durante una semana. Además, se suministrarán 500.000 litros de fuel para alimentar los generadores, principalmente en los hospitales. Por último, 50 camiones proporcionarán productos alimentarios básicos y ayuda médica.

El bloqueo se aligeró gracias a la intervención del presidente palestino Mahmud Abbas que "logró convencer a la parte israelí de que reanudase sus suministros de fuel a la franja de Gaza en las próximas horas", afirmó a la AFP su portavoz, Nabil Abu Rudeina.

El jefe de Hamas en el exilio, Jaled Mechaal, acogió favorablemente la mediación de Abas, cuyas fuerzas fueron expulsadas del poder en Gaza en junio del 2007.

"Nos enfrentamos a la agresión sionista y debemos alegrarnos por los esfuerzos de todos, en el extranjero como en Cisjordania", afirmó.

La única central eléctrica de este territorio palestino dejó de funcionar el domingo al agotar sus reservas de fuel.

Tras una noche a oscuras, Gaza parecía vivir en cámara lenta. La penuria de gasolina acarreó el cierre de numerosas panaderías y por las carreteras circulaban pocos coches.

Los cortes eléctricos también alteraron el funcionamiento de la red de distribución de agua potable y de los hospitales, que intentaban a duras penas mantener en pie sus servicios de emergencia.

El peligro de una crisis humanitaria aguda y los numerosos llamamientos internacionales a favor del levantamiento del bloqueo parecen haber incitado al Estado hebreo a aflojar su cerco. Y eso a pesar de un rosario de declaraciones más bien hostiles.

"En lo que a mí respecta, todos los habitantes de Gaza pueden desplazarse a pie y si escasea la gasolina para sus coches es porque están gobernados por un régimen asesino que no permite a los habitantes del sur del país vivir en paz", espetó el primer ministro israelí, Ehud Olmert.

El más influyente jefe de Hamas en el territorio, Mahmud Zahar, le respondió en tono desafiante: "Os prometemos que continuaremos en el camino de la yihad (guerra santa) y la resistencia, cualesquiera sean los sacrificios y los sufrimientos, y así hasta la victoria o el martirio".

La Agencia de Naciones Unidas para la ayuda a los refugiados palestinos (UNRWA) anunció que "el miércoles o el jueves" dejaría de distribuir ayuda alimentaria a la mitad de la población del territorio, que cuenta con 1,5 millones de habitantes, si no se reanudaba el suministro de carburante.

Los centros hospitalarios disponen de reservas de combustible para "dos, o como máximo tres días", se alarmó la Cruz Roja internacional.

La organización humanitaria Oxfam advirtió que la red de suministro de agua potable y de canalizaciones se pararía completamente "en cuestión de horas" con el consiguiente riesgo de aparición de enfermedades.

Además del asedio, Israel multiplicó sus ataques contra la franja de Gaza desde el 15 de enero, con un saldo de 37 muertos, para intentar poner fin a los disparos de cohetes palestinos sobre su territorio.