LONDRES (AFP) — De Nepal a Londres, pasando por Ankara y Hong Kong, la situación de los derechos humanos en China fue denunciada este viernes en todo el mundo, coincidiendo con la inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín, una vitrina de los avances económicos del gigante asiático.
Mientras millones de personas en el mundo se extasiaban con la ceremonia de apertura de los Juegos, que arrancó exactamente a las 20H08 locales (12H08 GMT), numerosas protestas por las violaciones de los derechos humanos por parte de China se desarrollaban en decenas de países.
En Nepal, la policía anunció la detención de 800 exiliados tibetanos que protestaron cerca de la embajada de China en Katmandú.
"Queremos mostrar a los millones de personas que van a mirar la ceremonia de apertura de los JO y a los cientos de atletas que en el Tíbet no existen los derechos humanos", afirmó Tashi Tsering, estudiante tibetano.
En Londres, unos 300 manifestantes se congregaron el viernes frente a la embajada de China en el Reino Unido, fuertemente custodiada por la policía, para denunciar la ocupación china en el Tíbet.
Los manifestantes londinenses agitaron banderolas y pancartas donde se leía 'Olimpiadas de Pekín = Olimpiadas del Genocidio', y lanzaron consignas reclamando un "cese a la masacre".
En la protesta, el activista Peter Tatchell llamó a los británicos a boicotear los productos chinos.
En un acto espectacular, la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) pirateó una frecuencia de FM en Pekín para difundir mensajes en francés, inglés, chino y mandarín sobre la libertad de expresión en China.
"Cualesquiera que sean las medidas que adopten, no lograrán poner fin a la libertad de expresión", afirmaba ese mensaje dirigido a las autoridades chinas difundido a las 08H08 locales (00H08 GMT).
Al menos 150 bonzos tibetanos en el exilio en India intentaron entrar este viernes en el perímetro de la embajada de China en Nueva Delhi, intentando arrancar las barreras de acero y los alambres de púas instalados en torno a las paredes del edificio.
También hubo protestas en el mundo del deporte: unos 127 atletas, de los cuales unos 40 participarán en los juegos de Pekín, firmaron una carta abierta al presidente chino, Hu Jintao, pidiendo el respeto a los derechos humanos, la libertad de expresión y la libertad de culto.
En Ankara, una persona intentó prenderse fuego este viernes ante la embajada china en Turquía, mientras un grupo de chinos musulmanes denunció la represión de los derechos humanos en China.
Unas 300 personas, en su mayoría refugiados uigures de la región de mayoría musulmana de Xinjiang (noroeste de China), se concentraron ante la embajada de Pekín en el centro de Ankara, pudo atestiguar un fotógrafo de AFP.
Mientras un portavoz leía una declaración ante la prensa, uno de los manifestantes se prendió fuego. El hombre sufrió quemaduras en la cara y las manos antes de que la policía interviniera para extinguir las llamas.
En Hong Kong, un británico fue detenido tras haber escalado un puente y desplegado dos pancartas a favor de los derechos humanos y de la democracia que decían: "El pueblo de China quiere libertad" y "Queremos derechos humanos y democracia".
También en Hong Kong unos 40 activistas pro democracia protestaron este viernes en las afueras del recinto olímpico hongkonés donde se celebraba una recepción para participantes en las pruebas ecuestres e invitados, poco antes de la apertura de los Juegos.
Asimismo, algunos líderes mundiales que viajaron a Pekín, entre ellos el presidente estadounidense, George W. Bush, y el mandatario francés, Nicolas Sarkozy, abordaron también el tema de los derechos humanos en China.
"Creemos con firmeza que las sociedades que permiten la libertad de expresión tienden a ser más prósperas y más pacíficas", afirmó Bush al inaugurar la nueva embajada de Estados Unidos en Pekín, unas horas antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos.
Sarkozy indicó que había abordado con el presidente chino, Hu Jintao, y con el primer ministro chino, Wen Jiabao, la situación de los derechos humanos.
Es necesario "acompañar a China hacia el respeto de los valores que son los nuestros", declaró Sarkozy antes de esa reunión. "No se boicotea a un cuarto de la humanidad", sostuvo el mandatario, explicando así su presencia en Pekín.
En París, la justicia derogó el viernes la prohibición policial de manifestarse ante la embajada china, convocada por RSF, que antes se concentró frente al lujoso restaurante parisino Fouquet's, en la avenida de los Campos Elíseos, donde Sarkozy festejó su victoria a la presidencia en mayo de 2007.
Una curiosa protesta fue la convocada por una alcaldía del sur de Francia, que llamó a sus habitantes a "apagar la televisión" cuando se empiece a transmitir la ceremonia inaugural para recordar así al pueblo tibetano.
La bandera tibetana flameará en el ayuntamiento de ese pueblo, Mouans-Sartoux, hasta el 24 de agosto, último día de estas polémicas olimpíadas.
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