NAIROBI (AFP) — Los representantes del presidente de Kenia, Mwai Kibaki, y de su rival Raila Odinga, alcanzaron este viernes un acuerdo sobre un plan conjunto que permita frenar la violencia que sacude el país, anunció el mediador de la Unión Africana (UA), Kofi Annan, en rueda de prensa.
"Hemos alcanzado un acuerdo sobre un plan para solucionar los asuntos de corto plazo, pero también de largo plazo", declaró el ex secretario general de la ONU, quien desde el jueves dirige las conversaciones entre los negociadores nombrados por Kibaki y Odinga.
El primer punto de ese plan prevé una "acción inmediata para frenar la violencia y restaurar los derechos y las libertades fundamentales", añadió Annan. El segundo concierne las "medidas inmediatas que hay que tomar para solucionar la crisis humanitaria" y el tercero "la crisis política actual", concretó Annan. Ambas partes acordaron que los tres puntos debían ser "solucionados" en un período de entre siete y 15 días, a partir del inicio oficial del diálogo, el 28 de enero.
Sin embargo, la violencia seguía golpeando el este de Kenia y este viernes murieron diez personas en nuevos enfrentamientos y disturbios. Ocho personas murieron, con machetes o flechas, en enfrentamientos entre etnias rivales en el distrito de Nyamira, en la provincia de Nyanza (oeste), donde además fueron incendiadas numerosas viviendas según la policía.
Un policía fue asesinado en Ainamoi, en el distrito de Kericho (centro-oeste), donde unos 3.000 aldeanos, armados de arcos, flechas y machetes atacaron un edificio gubernamental y robaron armas y municiones, informó la policía local. La circunscripción de Ainamoi está siendo sacudida por la violencia desde que su diputado, David Kimutai Too, del opositor Movimiento Democrático Naranja (ODM, sus siglas en inglés), fue asesinado el jueves por un policía.
Además, en Kisumu (oeste), feudo de la oposición, un hombre murió al dispararle la policía "porque formaba parte de un grupo que quería atacar un puesto de policía", según un oficial.
Treinta casas fueron incendiadas en la ciudad de Kapsabet, y otras 56 corrieron la misma suerte por la noche entre los distritos de Borabu y Bureti, cerca de la ciudad de Kisii (oeste), según la policía.
La ola de violencia político-étnica desatada tras la elección presidencial del 27 de diciembre, amañada según la oposición, ha dejado un balance de cerca de 1.000 muertos y entre 250.000 y 300.000 desplazados.
Raila Odinga, líder del ODM, que fue oficialmente segundo en los comicios, acusa al reelegido presidente Mwai Kibaki de haber cometido fraude en la elección, marcada por unas irregularidades flagrantes según numerosos observadores.
Antes del anuncio hecho por Kofi Annan, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, de visita en Nairobi por un día, dijo estar "razonablemente alentado por el compromiso y la voluntad de todos los líderes políticos, así como de los líderes de las comunidades, que consideran ahora la posibilidad de resolver este problema a través del diálogo, y por medios pacíficos". En la mañana de este viernes, Ban se reunió en un hotel de Nairobi con los negociadores de ambas partes, con Odinga y con Annan.
Por su lado, la policía federal estadounidense (FBI) propuso a Nairobi enviar agentes a Kenia para investigar el asesinato de dos diputados del partido de Odinga, indicó la embajada norteamericana en la capital keniana. La iniciativa fue saludada por Odinga, quien aseguró que ambos asesinatos tienen un móvil político. Pero el portavoz del gobierno keniano Alfred Mutua respondió que "el FBI sólo puede intervenir si un estadounidense está implicado o si Estados Unidos está afectado por el crimen en cuestión".
La Unión Africana, que celebra en Addis Abeba su X cumbre, anunció que el sábado abordará a nivel de jefes de Estado y de Gobierno la situación en Kenia, junto con las crisis en Chad y las islas Comoras.
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