Temor en Nicaragua por alineación de Ortega con Irán y Venezuela en la ONU

MANAGUA (AFP) — Sectores nicaragüenses temen que la alineación del presidente Daniel Ortega con Irán, Venezuela y Cuba en la ONU aleje la inversión y cooperación de la comunidad internacional para ayudar al país a salir de la pobreza y reconstruir las zonas afectadas por el huracán Felix en el Caribe.

Líderes religiosos, políticos, diputados, empresarios y gente de la calle criticaron los dichos de Ortega el martes en la ONU contra Estados Unidos y el "capitalismo global", así como su defensa del programa nuclear iraní, de Cuba y Venezuela, mientras el país se debate en la pobreza y cerca de 200.000 damnificados por el ciclón del Caribe necesitan ayuda.

"Fue decepcionante" porque "teníamos la esperanza de que su mensaje se iba a centrar en agradecer la ayuda" que Nicaragua recibió de diferentes países para atender la emergencia del huracán, y que además presentaría el plan de reconstrucción para "animar a la comunidad internacional" a dar su apoyo, afirmó el ex diplomático y jurista Carlos Tunermann a la AFP.

En cambio, Ortega llegó a decir que los desastres naturales eran resultado "de las políticas del capitalismo", el cual está obligado a ayudar para compensar los saqueos que hacen en los países más pobres.

Ortega fue un "soberano irresponsable", criticó Eduardo Montealegre, uno de los principales líderes de la oposición nicaragüense.

"Lamentamos que un país entero vaya a salir perjudicado por la postura de una sola persona (el presidente)", expresó el Secretario de la Conferencia Episcopal, monseñor René Sandigo.

"Somos un pueblo pobre y no podemos tener la misma postura que tiene Venezuela, que por su petróleo puede darse el lujo de distanciarse de otros sin sentirse afectado, o de un país como Irán", advirtió.

Por su parte, la cúpula empresarial nicaragüense manifestó su preocupación por la forma en la que el presidente atacó los tratados de libre comercio, sabiendo que Nicaragua, uno de los países más pobres del continente, depende de la inversión privada.

Para el diputado derechista Francisco Aguirre el presidente sandinista sólo buscaba protagonismo político, y lo logró al abordar "temas con los que se siente identificado atacando a las transnacionales".

Para muchos, Ortega revivió la confrontación político-militar de la época de la revolución sandinista en los años 80, que había prometido no volver a repetir en su segundo gobierno, iniciado en enero pasado.

El mandatario desengañó a la opinión pública al confesar ante el foro internacional que "el enemigo sigue siendo el mismo" que enfrentó durante la pasada revolución (1979-90), porque el mundo vive "las mismas circunstancias de opresión, de violencia" que antes "bajo la tiranía" de Estados Unidos.

"Voy a cambiar el discurso cuando cambie el mundo", aseveró.

"La gente está asustada de ver a Ortega con una posición bastante confrontativa porque temen que eso disminuya el interés de ayuda hacia Nicaragua", apuntó el ex canciller nicaragüense y analista Emilio Álvarez a la AFP.

La primera Dama Rosario Murillo salió al paso la noche del miércoles a la lluvia de críticas suscitadas contra su marido. Muchos delegados internacionales que están en Nueva York llamaron para "felicitar" a Ortega por el "coraje" de su discurso, afirmó.

"Estamos orgullosos de nuestra política, del coraje y dignidad. Tenemos un presidente que nos representa con honor, dignidad y valentía", dijo Murillo a la oficialista radio YA, en una comunicación telefónica desde Nueva York, donde aun se encuentra Ortega.

El ex canciller Álvarez no cree, sin embargo que la posición de Ortega ahuyente el apoyo de la comunidad internacional. Pero otros, como Tunermann, no están tan seguros y esperan que "los países que cooperan con Nicaragua hagan caso omiso a la retórica altisonante del discurso" de Ortega "y que sigan brindando ayuda al pueblo que lo necesita".

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