El escándalo de Societé Générale, una batalla de comunicación

PARÍS (AFP) — Un corredor inculpado por fraude que se niega a ser el chivo expiatorio de la historia y un banco francés que se presenta como víctima pero levanta sospechas: el escándalo de la Societé Générale se ha convertido una batalla de comunicación en la que cada parte se esfuerza en defender su imagen.

Jerome Kerviel, el joven 'broker' francés sospechoso de haber provocado una estafa que costó 4.820 millones de euros (7.100 USD millones) a la Societé Générale, rompió su silencio el martes por primera vez y decidió defenderse de las acusaciones de sus ex jefes.

El corredor, de 31 años, habló y posó para la AFP con el fin de dar una imagen menos deshumanizada que la difundida por la prensa en los últimos días y dejar claro que no desea ser el "chivo expiatorio" de esta historia.

Entre bastidores de esta entrevista se escondía el ex periodista Christophe Reille, convertido en un especialista de la comunicación bajo control judicial, es decir, en la defensa de la imagen de ciertos imputados, involucrados en casos muy mediatizados, que necesitan limpiar su imagen pero sin romper el secreto de la instrucción. "Era urgente poner fin a la persecución de los fotógrafos. Era importante también mostrar a la opinión pública que no se escondía, ni se había fugado y gozaba de buena salud", resumió Reille.

Según la ley francesa, la fiscalía, que representa a la acusación, es la única habilitada para expresarse sobre el fondo del caso. Pero en esta ocasión y según Reille, parece que hubo una "desproporción" entre los equipos de comunicación usados por Societé Générale para defenderse y la posición del broker, que se encontró solo junto a su abogada frente al temporal. Kerviel es objeto de una investigación judicial y ya fue inculpado oficialmente. Para la opinión pública, es ya un "presunto culpable" aunque la presunción de inocencia debe prevalecer en cualquier caso, lamentó Reille.

La Societé Générale no dudó en recurrir a expertos extranjeros de comunicación como el gabinete Image 7 o la agencia Harrison & Wolf. La finalidad es explicar que las pérdidas sufridas por el banco se deben a la acción de un hombre solo y tranquilizar a los clientes sobre la capacidad del banco para superar la crisis. Sin embargo, para los expertos en comunicación, el banco "cometió el error de cargar sin piedad contra el corredor sin responder a la cuestión de la ineficacia de sus sistemas de control", que al parecer no detectaron ningún fraude.

Este miércoles, el título de Société Générale registraba una subida de casi un 7% en la bolsa de París, impulsado por los rumores de compra y la perspectiva de un anunciado aumento de capital. Pese a que su presidente, Daniel Bouton, sigue dando a entender que el banco no está en venta, los rumores se multiplican y sitúan al primer banco de Francia, BNP Paribas, como el gran favorito. No obstante, el banco despierta el apetito de otras instituciones financieras europeas.

Por otra parte, el Consejo de administración de Société Générale se reunió este miércoles para hacer efectivo el aumento de capital de 5.500 millones de euros, anunciado tras las colosales pérdidas de 7.000 millones hechas públicas el 24 de enero. Al agujero contable de 4.900 millones de euros provocado, según el banco, por Kerviel, se suman otros 2.000 millones de euros perdidos por la crisis de los préstanos hipotecarios de riesgo en Estados Unidos ('subprimes').