Tsvangirai llama a una rápida acción de los países africanos

HARARE (AFP) — El líder de la oposición de Zimbabue, Morgan Tsvangirai, llamó este miércoles a los países africanos a pasar a "la acción" inmediatamente, en una rueda de prensa dada en Harare tras abandonar la embajada de Holanda, donde permaneció varios días asilado.

"Les pido a los jefes de Estado africanos discutir esta crisis", dijo Tsvangirai. "No puede haber esfuerzo de mediación a tiempo parcial. El tiempo de la acción es ahora. El pueblo de este país no puede seguir esperando", agregó.

Tsvangirai anunció la semana pasada que a causa de la violencia contra sus partidarios había decidido retirar su candidatura de la segunda vuelta de la elección presidencial del próximo viernes, en la que debía enfrentar al presidente Robert Mugabe, en el poder desde 1980. Mugabe decidió pese a todo mantener la consulta.

Líderes de África Austral discutían este miércoles en Suazilandia la crisis en Zimbabue. Las conversaciones de la Comunidad de Desarrollo del África Austral (SADC, en inglés) se reunieron en la capital de Suazilandia sin el presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, muy criticado por su diplomacia tranquila, que actúa como mediador regional para Zimbabue.

Sudáfrica negó este miércoles la necesidad de una intervención militar en Zimbabue, mientras el comité de defensa y seguridad de la SADC, integrado por Angola, Tanzania y Suazilandia, iniciaba su cumbre.

Mbeki "no es un miembro de la troika" y por eso "no ha sido invitado a la reunión", dijo su portavoz. Pero Tercy Simelane, un portavoz del primer ministro de Suazilandia, dijo que a pesar de que era una reunión de la troika, las "puertas estaban abiertas" para que Mbeki asistiera "como un facilitador en las conversaciones sobre Zimbabue".

Tsvangirai derrotó a Mugabe en la primera vuelta del 29 de marzo, pero según las autoridades electorales no tuvo la mayoría suficiente para sacar de la presidencia a Mugabe, en el poder desde 1980.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, llamó el lunes a postergar la segunda vuelta, para evitar "ahondar las divisiones" entre los zimbabuenses. Pero Mugabe desafió las críticas internacionales, anunció que la segunda vuelta se llevaría a cabo y acusó a Tsvangirai de haberse retirado por temor a la derrota. "Otras personas pueden decir lo que quieran, pero estas son nuestras elecciones y nosotros somos un Estado soberano", exclamó Mugabe el martes en un mitin al norte de Harare. "Seguiremos adelante con nuestra elección", agregó.

El diario oficial Herald citó este miércoles declaraciones en las que Mugabe se dice abierto a negociaciones, después de la elección del viernes.

El Consejo de Seguridad de la ONU condenó la violencia en Zimbabue, mientras Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos dijeron que el régimen de Mugabe es "ilegítimo".

Tsvangirai pidió que los líderes del mundo que den sustento a sus condenas enviando una "fuerza militar" a Zimbabue, en un comentario publicado este miércoles por el diario británico The Guardian. Tsvangirai sostuvo que Naciones Unidas debía promover "un aislamiento activo" del régimen de Mugabe y el envío de "una fuerza para proteger al pueblo". "No queremos un conflicto armado, pero el pueblo de Zimbabue necesita que las palabras de indignación de los líderes del mundo sean respaldadas por la rectitud moral de una fuerza militar", escribió el dirigente opositor.

Sudáfrica rechazó ese llamamiento. "De acuerdo con nuestra experiencia, es fácil hablar de una acción militar, pero hacerlo en la práctica es mucho más difícil", dijo el viceministro de Relaciones Exteriores sudafricano, Aziz Pahad. "No creemos que eso sea necesario en Zimbabue. No es realista, no es posible", agregó.

El Premio Nobel de la Paz sudafricano Desmond Tutu cree en cambio que la comunidad internacional tiene la responsabilidad de evitar un baño de sangre como el que se produjo en Ruanda en 1994, cuando 800.000 personas de la etnia tutsi y hutus moderados fueron masacradas por extrenistas hutus.

La masacre de Ruanda "ocurrió pese a todas las advertencias recibidas por la comunidad internacional (...) y hoy lamentamos no haber actuado rápidamente", dijo el obispo anglicano a la televisión australiana. "Espero que esta vez no esperemos hasta que haya muchos más muertos", agregó.

Tutu acusó a Mugabe, un referente de la lucha anticolonial, de haberse convertido en un peso para su pueblo. "Se convirtió en algo bastante increíble, realmente se transformó en una especie de Frankenstein para su pueblo", afirmó.