BOGOTÁ (AFP) — Clara Rojas, en proceso de liberación este sábado junto con su hijo Emmanuel, que tuvo en cautiverio con uno de sus captores, encarna uno de los mayores dramas del extenso expediente del secuestro en Colombia desde que fue tomada como rehén de la guerrilla, en 2002, junto a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt.
Rojas, una abogada bogotana, fue secuestrada el 23 de febrero de 2002 cuando tenía 38 años e irrumpía en la política de la mano de Betancourt, la entonces senadora y candidata presidencial de la que también era asesora.
Ambas fueron retenidas cuando viajaban por carretera hacia San Vicente del Caguán (sur) para un acto de campaña, desestimando la advertencia del gobierno sobre el riesgo de hacerlo, pues tres días antes había roto el proceso de paz que celebró con las FARC durante tres años en ese enclave rebelde.
Los guerrilleros le manifestaron a Rojas que podía irse, pero ella decidió acompañar a Betancourt.
Rojas, de 44 años, es la menor de cinco hermanos y la única mujer, y su vida estuvo ligada a Betancourt desde 1991, cuando las dos se vincularon al recién creado ministerio de Comercio Exterior, encabezado por el actual ministro de Defensa, Juan Manuel Santos.
La primera prueba de vida de la aspirante a la vicepresidencia se conoció en julio de 2002, cuando las FARC enviaron un vídeo en el que apareció sentada a una mesa junto a Betancourt, pero guardando silencio. Una segunda cinta fue difundida en agosto de 2003 y en ella Rojas, apesadumbrada, se dirigió a su madre.
En abril de 2006 el periodista Jorge Enrique Botero reveló en un libro que la dirigente había tenido un niño fruto de una relación consentida con un guerrillero raso. Botero había confirmado el hecho con el número dos del grupo armado, Raúl Reyes, y describió el parto como un "milagro" por las condiciones extremas en que se produjo. "Todo lo que pasó para que naciera el niño sobrepasó el límite", contó el periodista.
En principio, esas revelaciones fueron recibidas con incredulidad por la familia de Rojas, aunque su madre, Clara González, dijo siempre que respetaba y entendía cualquier decisión que hubiese tomado su hija en cautiverio y que esperaba la pronta liberación de ambos.
Casi un año más tarde, en mayo último, se conocieron nuevos detalles del caso a través del policía John Frank Pinchao, compañero de cautiverio de Rojas y Betancourt, quien se fugó y fue rescatado tras deambular 17 días por la selva.
Pinchao trajo la primicia de que el niño se llamaba Emmanuel y que para entonces las dos mujeres habían sido separadas. También señaló que el pequeño era criado por los rebeldes, que en contadas ocasiones se lo llevaban a Rojas para que lo viera, lo que según él la hacía "sufrir mucho". Tras esas revelaciones, la abuela del menor emprendió una campaña para reclamar su liberación.
Según Botero, el septuagenario Manuel Marulanda ('Tirofijo'), quien fundó las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia hace 43 años, sostenía que Emmanuel también le pertenece al grupo. "Ese niño es mitad nuestro y mitad de ellos", afirmó Marulanda, citado por el reportero.
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