MADRID (AFP) — La persistente lluvia que cae en casi toda España desde hace un mes llevará al Gobierno a derogar la próxima semana las medidas urgentes que tomó en abril por el riesgo de falta de agua en la provincia de Barcelona.
La ministra de Medio Ambiente, Elena Espinosa, debe reunirse en breve con responsables de la Generalitat de Cataluña y si ambos confirman el fin de la emergencia, el Ejecutivo anulará el decreto por el que autorizó las obras para construir una tubería que iba a llevar agua del río Ebro a la ciudad de Barcelona.
"De confirmarse esta situación, el decreto será derogado con carácter urgente (...) en la próxima reunión del consejo de ministros", el próximo viernes, ya que "las razones para la emergencia han llegado ya a su fin", explicó el viernes la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega en conferencia de prensa. "Hay que proceder a rescindir el contrato (...) con las empresas que fueron adjudicatarias de esa obra", para lo cual "empezarán las conversaciones la semana próxima", precisó la número dos del Ejecutivo.
El 15 de abril, el Gobierno decidió paliar la escasez de agua en la provincia de Barcelona prolongando una tubería que lleva agua desde el río Ebro hasta Tarragona. La medida pretendía paliar la escasez de agua en los embalses de la región, que estaban al 20% de su capacidad, cerca del umbral del 15%, en el que el agua se considera no utilizable.
Esta decisión provocó una fuerte polémica entre gobiernos regionales y partidos políticos, algunos de los cuales se oponen y otros reclaman las mismas medidas para otras zonas tradicionalmente afectadas por la sequía.
Pero tras un mes de mayo con fuertes lluvias en casi toda España -podría tratarse del mayo más lluvioso en varias décadas-, los embalses catalanes casi alcanzaron el 50% de su capacidad y se siguen previendo lluvias para los próximos días en el este del país, por lo que la situación de riesgo de falta de agua ha terminado, según el Gobierno. Incluso se prevé que la próxima semana los pantanos catalanes alcancen el 58% de su capacidad, el mismo nivel que tenían hace un año.
El Partido Socialista siempre ha estado en contra de transportar agua del río Ebro a otras regiones, por lo que consideró esta medida como "excepcional". Tiene en su contra al Partido Popular, que con el ex presidente José María Aznar (1996-2004) planificó un proyecto de este tipo que fue rechazado por los socialistas cuanto llegaron al Gobierno, en 2004.
La escasez de lluvias también había llevado a la Generalitat a traer agua en barcos a partir de mayo desde Tarragona y desde Marsella (sureste de Francia), pero las autoridades indicaron que esta medida terminará en agosto debido a las fuertes precipitaciones caídas en las últimas semanas.
Otro proyecto que continúa adelante es la construcción de una desaladora de agua del mar y la ampliación de otra, medida que defiende el Gobierno contra la sequía.
En España, el país más árido de Europa, con un tercio de su territorio en proceso de convertirse en zona desértica y pocas medidas tomadas hasta ahora para atajar el cambio climático, la zona más afectada es la costa sureste mediterránea, donde los embalses, incluso con las lluvias recientes, se encontraban al 20-25% de su capacidad.
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