MADRID (AFP) — El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y su ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, entre otros dirigentes políticos, criticaron este jueves la medida del 'contrato de integración' para inmigrantes propuesta por el presidente del PP, Mariano Rajoy.
Rubalcaba habló de "humo con un tufo de xenofobia" para expresar su consideración sobre la medida.
"Mediante este contrato, el inmigrante se comprometerá a cumplir las leyes y a respetar las costumbres de los españoles, a aprender la lengua, a pagar sus impuestos y cotizaciones como todos los demás, a trabajar activamente para integrarse y a regresar a su país si durante un tiempo no logran encontrar empleo", declaró el miércoles el líder del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, que planteó la medida en caso de ganar las elecciones legislativas del 9 de marzo.
Esta promesa fue criticada por varios dirigentes socialistas este jueves, entre ellos el ministro del interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que la calificó de "humo con un tufo de xenofobia" en una conferencia de prensa en Madrid.
"¿Quién va a fijar el catálogo de buenas costumbres? ¿Cuáles son las buenas? ¿Las mías? ¿Las de Rajoy?", se preguntó Rubalcaba.
El compromiso que Rajoy quiere que firmen los inmigrantes tendría "valor jurídico, que reflejará el compromiso mutuo entre la sociedad española y el inmigrante que quiere obtener un permiso superior a un año de residencia legal en España", subrayó el dirigente popular.
La medida ha sido rechazada también por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que la ha considerado "absolutamente superflua" duratne una entrevista en la emisora Punto Radio.
"Los inmigrantes lo que tienen que hacer en España es cumplir las leyes, como todos los ciudadanos", subrayó Rodríguez Zapatero.
"La Constitución es el único marco que se puede adoptar. Todo lo demás son cortapisas, elementos excluyentes que dificultan la buena sintonía con el pueblo español", atacó este jueves el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos.
Su homólogo brasileño, Celso Amorim, que compartía con él una conferencia de prensa durante una visita a España, no quiso pronunciarse sobre esta propuesta.
El líder de Izquierda Unida (IU), Gaspar Llamazares, calificó la propuesta del PP de "anticonstitucional", "xenófoba" y "homologable a la extrema derecha centroeuropea", con "cláusulas abusivas y basadas en el miedo, la desconfianza y la uniformidad".
Y la portavoz de la organización SOS Racismo, Begoña Sánchez, estimó este jueves "totalmente xenófoba" la propuesta, además de "electoralista".
Varias asociaciones de inmigrantes tacharon la medida de "excluyente", aunque algunas la defendieron porque podría favorecer los contratos de trabajo.
A unas semanas de las urnas, los sondeos siguen dando al PSOE una ligera ventaja con respecto al PP.
Los extranjeros representan casi el 10% de los 45 millones de habitantes que tiene España, donde cientos de miles de inmigrantes, principalmente de América Latina, han llegado en los últimos años.
Este flujo migratorio empujó en 2005 al gobierno de Zapatero a realizar una regularización extraordinaria de unos 600.000 trabajadores extranjeros clandestinos.
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