MADRID (AFP) — Lastrados por la crisis económica, los cien primeros días del segundo mandato de José Luis Rodríguez Zapatero han sido más difíciles de lo previsto inicialmente, pese a su voluntad de seguir reformando la sociedad española.
Investido el 11 de abril para un segundo mandato de 4 años tras haber ganado las legislativas en marzo, el jefe del Gobierno ha previsto hacer un balance estos "100 días" este lunes ante la dirección del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).
Pero la prensa española no ha esperado para dibujar un cuadro bastante negativo de los primeros meses de la legislatura, expresando además su pesimismo a medio plazo.
"La crisis arruina el arranque de la legislatura", consideraba el rotativo El País, mientras que para el diario La Razón, Zapatero "ha vivido los primeros 100 días más negros" de sus dos gobiernos.
Como otros países, España se ha visto afectada de lleno por el alza de los precios del petróleo y de las materias primas, que han llevado a una gran subida de la inflación, que se ha colocado en el 5%, y manifestaciones de pescadores y transportistas por el precio del gasóleo.
La crisis se ha visto agravada además por el brusco frenazo de la construcción y el sector inmobiliario, motor del espectacular crecimiento español desde hace 10 años (+3,8% en 2007), mientras que el alza de las tasas de interés estrangulan a muchos propietarios de viviendas con hipotecas y pesan sobre el consumo.
Y Zapatero, atacado por la oposición por su "inacción", no reconoció hasta principios de julio que el país atraviesa una "crisis" con una tasa de crecimiento que estará cercana al cero en el segundo trimestre tras un crecimiento del PIB de sólo un 0,3% en el primero.
El Gobierno está "confundido y despistado, no sabe qué hacer", afirmó el domingo el líder del principal partido de la oposición, el Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, quien ya ha anunciado que la crisis será uno de los temas principales que abordará con Zapatero en la entrevista que ambos mantendrán el próximo miércoles.
Para Rajoy, signo de esta desorientación es la reunión de expertos convocada el jueves por el Ejecutivo para analizar esta "complicada" crisis y encontrar una solución, cuando está subiendo el desempleo.
"¿Para qué están el Gobierno, el ministro de Economía, el de Industria y la Oficina Económica del presidente del Gobierno?", se preguntó el líder de la oposición, afirmando que esa reunión supone una "desautorización" al equipo del ministro de Economía, Pedro Solbes.
Según los observadores políticos, Zapatero, al tardar en reconocer el problema, a pesar de su plan de relanzamiento económico de 18.000 millones de euros anunciado en abril, ha abierto la vía a las críticas del PP, que prácticamente se ha puesto a la par del PSOE en los sondeos.
Pero también ha causado el disgusto de sus aliados de izquierda y nacionalistas, que prometen un duro camino en el Congreso de los Diputados, donde el Gobierno tiene una mayoría simple.
Junto a ello, las explosiones el domingo de cuatro bombas atribuidas a ETA en unas playas de Cantabria, muestra que el conflicto vasco va a seguir pesando sobre el gobierno de Zapatero.
El jefe del Gobierno español reafirmó el domingo en Cataluña su voluntad de proseguir con su política "progresista y de izquierdas" en el ámbito social, con reformas relacionados con el aborto y la laicidad.
Le queda un poco menos de cuatro años para poner en marcha esta "nueva etapa de cambio y modernización" del país, pero la crisis económica amenaza con frenar sus ambiciones a corto y medio plazo.
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