SAN JOSE (AFP) — A más de 500 años del inicio de la colonización española, los pueblos indígenas de Centroamérica siguen luchando por preservar sus tierras y culturas, pero ahora están enfrentados a transnacionales mineras, a la exploración petrolera y a megaproyectos hidroeléctricos.
Así lo destaca el Consejo Indígena de Centro América en un documento dado a conocer en el II Encuentro Regional de Redes Indígenas Centro y Mesoamericanas, que se reúne en San José con el auspicio de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
"Hoy en día, la lucha es para que no se despoje de las tierras (a los indígenas) por proyectos mineros, de exploración petrolera y construcción de plantas hidroeléctricas", indica el documento emitido con ocasión del Día Mundial de los Pueblos Indígenas, que se celebra este sábado.
El documento indica que, a pesar de algunos avances en legislación en algunos países del área y a la creación de un régimen autonómico en el Caribe de Nicaragua, los derechos de los pueblos autónomos han experimentado escasos avances.
"Desde la conformación de los Estados nacionales a mediados del siglo XIX, los indígenas continúan ocupando el lugar más bajo de la estratificación social, sin acceso a puestos públicos, condenados a una economía de subsistencia y marginados y discriminados, social y políticamente", señala el informe.
Además, las políticas diseñadas por los Estados centroamericanos en favor de las poblaciones indígenas, fracasan por el desconocimiento de las culturas y la falta de participación directa de los beneficiarios.
El concepto de desarrollo "debe ser el resultado de la propuesta conjunta de la comunidad, es decir, los miembros que saben sus necesidades y viven a diario su cultura, y de las organizaciones indígenas, que tienen la experiencia en desarrollo de proyectos de diversa índole", apunta el documento.
Se estima que cerca de 8,3 millones de centroamericanos pertenecen a uno de los 65 grupos lingüísticos reconocidos en la región, lo cual implica que un 25% de la población pertenece a una cultura indígena en particular.
Las culturas ancestrales se encuentran extendidas en todo el istmo, desde Belice hasta Panamá, con altas concentraciones de población en Guatemala, Honduras y Nicaragua.
Las organizaciones participantes en el encuentro en Costa Rica mostraron su preocupación por las políticas de autorizar proyectos de exploración y explotación de minerales y petróleo, explotación maderera o la construcción de grandes plantas hidroeléctricas.
Tales proyectos -aseguran- carecen en la mayoría de los casos de estudios de impacto social, ambiental y cultural, y provocan desplazamiento de comunidades, contaminación de bosques y fuentes de agua y problemas de salud a las poblaciones indígenas.
También el documento critica los proyectos para impulsar la siembra de palma africana para la producción de biocombustibles, que limita la disponibilidad de tierras para los cultivos alimentarios.
Los líderes indígenas llamaron a los gobiernos a establecer espacios de diálogo para preservar los derechos colectivos de los pueblos originarios y propiciar un desarrollo en armonía con sus culturas ancestrales y con la naturaleza.
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