4 países del Este llaman a oponerse a "la política imperialista" rusa

VARSOVIA (AFP) — Encabezados por Polonia, cuatro países de la UE, que se llaman a sí mismos "naciones cautivas" de la Unión Soviética, instaron este sábado a la Unión a una revisión de su cooperación con Rusia, a la que acusan de imperialismo tras su intervención en Georgia.

"La UE y la OTAN deben tomar la iniciativa y oponerse a la propagación de la política imperialista y revisionista en el este de Europa", afirmaron los presidentes Toomas Hendrik Ilves (Estonia), Valdis Zatlers (Letonia), Valdas Adamkus (Lituania) y Lech Kaczynski (Polonia) en una declaración común de una virulencia poco vista desde el final de la Guerra Fría.

Por otro lado, el ministro polaco de Relaciones Exteriores, Radoslaw Sikorski, pidió a la presidencia francesa de la UE que convoque urgentemente una cumbre europea extraordinaria sobre Georgia.

Miembros de la UE desde 2004, Polonia y las tres repúblicas bálticas, anexionadas por la URSS durante casi 50 años, no han dejado de criticar la posición de la Unión para con Rusia, que según ellos es demasiado acomodadiza.

Polonia y luego Lituania, por ejemplo, no dudaron en mostrarse firmes bloqueando durante 18 meses las negociaciones sobre un nuevo acuerdo económico estratégico entre Rusia y la UE. Los bloqueos se debían a problemas bilaterales con Moscú, aunque reflejaban la desconfianza persistente de los países de la antigua esfera de influencia soviética hacia una Rusia que ha vuelto con fuerza a la escena internacional.

Las negociaciones sobre el acuerdo estratégico fueron al fin lanzadas en junio, pero los cuatro presidentes polaco y bálticos sugieren la posibilidad de detener el proceso, tras la intervención de las fuerzas rusas en Osetia del Sur, una región separatista pro rusa de Georgia.

Los cuatro presidentes han pedido a sus gobiernos hablar con el resto de países de la Unión Europea para saber "si las autoridades rusas actuales pueden considerarse como un socio estratégico de la UE". "¿Acaso la familia de los países europeos democráticos puede continuar un diálogo mutuo favorable con un país que emplea armamento pesado contra un Estado independiente?", se preguntan los presidentes, que consideran que Rusia ha franqueado una "línea roja".

Los presidentes polaco y bálticos adelantan su respuesta. "Las acciones de la Federación Rusa en Georgia deben influir en las discusiones con Rusia, incluidas las negociaciones sobre el nuevo acuerdo estratégico", declararon.

Concretamente, reclaman el cese de los programas que facilitan la entrega de visados a los rusos, destacando que Moscú "no respeta ni siquiera en un mínimo las condiciones requeridas por la Unión Europea".

Haciendo caso omiso del lenguaje diplomático habitual, los dirigentes de los cuatro países han advertido de que "después de las acciones militares unilaterales de las fuerzas rusas, vamos a utilizar todos los medios posibles ante nosotros en tanto que presidentes para garantizar que la agresión contra un pequeño país en Europa no pase en silencio o con declaraciones vacías que dejan al mismo nivel a víctimas y agresores".

En el seno de la UE, por el momento sólo Suecia había empleado un lenguaje tan firme. Este sábado, el ministro de Relaciones Exteriores sueco, Carl Bildt, no dudó en comparar con la doctrina de Adolf Hitler las justificaciones de Rusia para intervenir en Georgia.

Moscú había explicado su intervención diciendo que debía defender a sus ciudadanos, ya que muchos de los habitantes de Osetia del Sur tienen pasaportes rusos.

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