SANTA CRUZ DE LA SIERRA, Bolivia (AFP) — "Evo no es una persona grata acá por todo el daño que nos ha hecho", dice César, de 23 años, uno de varios jóvenes que que han hecho vigilia en la plaza principal de esta ciudad mientras autoridades y dirigentes cívicos mantienen una huelga de hambre.
Bajo la lluvia intensa que cae sobre Santa Cruz, él y otra veintena de jóvenes descansan en la plaza principal tras una noche de vigilancia: son miembros de la Unión Juvenil Cruceñista (UJC), grupo de choque que se considera llamado a "defender a su pueblo" para que no sea avasallado por el gobierno central, según alegan.
Aunque afirman a coro no tener nada que ver con los partidos, estos jóvenes que aún no han abandonado por completo la adolescencia reconocen que ellos son los primeros en estar disponibles cuando, por ejemplo, hay que evitar que el presidente Evo Morales ponga un pie sobre su tierra.
"Estamos acá para apoyar y estaremos hasta lo que demos", asegura ante la AFP Julio, un joven alto y esmirriado de 17 años, que con orgullo luce un pañuelo verde al cuello en el que está impreso el logotipo de la Unión.
Aseguran también que conocen y apoyan el proyecto de autonomía que lleva adelante la región, pero no explican por qué. "Tal vez habrá más progreso", reflexiona Julio.
Entre todos comentan que estuvieron el miércoles en la protesta que impidió al presidente acceder a Santa Cruz, en un episodio más de rechazo al mandatario aymara en esta región, la más rica de Bolivia.
"Hemos estado ahí y vamos a seguir estando", anuncia desafiante uno de los jóvenes, pero ninguno de ellos adelanta qué participación tendrán el domingo, cuando se vote en Bolivia un referendo revocatorio de la autoridad del presidente, de su vice, y de ocho prefectos.
Existe preocupación porque jóvenes partidarios del presidente están empezando también a crear su grupo de choque, lo que generará violencia tarde o temprano.
Según el analista Alfonzo Román, "hay posibilidad de que el domingo haya enfrentamientos, porque cada grupo estará cuidando sus ánforas (urnas) y sus votos".
Aseguran que son todos amigos, que se conocen del barrio y que entre ellos mismos se motivan para engrosar las filas de la Unión que, entre otras actividades, también organiza campeonatos de fútbol.
Todos provienen de la zona del 'sexto anillo', un área popular de la ciudad de Santa Cruz y, medio en broma, afirman que son todos pobres y "mezcladitos", descendientes de cruceños y andinos que han emigrado a esta zona en busca de mejores oportunidades.
"Somos todos cruceños", afirman.
Sólo uno de ellos, además, dice que ha salido de Bolivia y conoce el mar.
El grupo forma parte de una de las filiales en que se divide la Unión Cruceñista, según su presidente David Sejas.
Los jóvenes "vienen porque les gusta, lo hacen por darle apoyo a su tierra, por defender el honor de la tierra donde han nacido", comenta más tarde Juan Francisco Dorflte, de 21 años, que está en la Unión hace tres.
Según dice, la Unión está muy involucrada en el proyecto de autonomías y constituyen un "apoyo" a este proceso.
Jorge Vomborri, otro dirigente de mayor edad, explica que ese apoyo consiste básicamente en formar grupos de seguridad, y agrega que la Unión acude a los barrios para hacer difusión del proyecto autonómico e "instruir en civismo".
La Unión ha sido acusada de fascista y de enfrentarse con violencia a los partidarios de Evo Morales.
Angelo Céspedes, vicepresidente de la Union, afirma que hay 10.000 miembros sólo en la ciudad de Santa Cruz.
El presidente de la Unión, Sejas, explica a la AFP que ellos buscan a jóvenes en los barrios para "que no se sientan relegados". E insiste, también, en que no están motivados por la política porque se forman grupos de baile y de fútbol.
"Somos apolíticos, ésta no es una organización política, es cívica", afirma tajante.
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