Kasparov impugnará en la calle la elección "ilegítima" de Medvedev
SOCHI, Rusia (AFP) — El ex campeón mundial de ajedrez Garry Kasparov, uno de los más acérrimos opositores en Rusia, afirmó en una entrevista con la AFP su determinación de impugnar en la calle la elección "ilegítima" de Dmitri Medvedev, sucesor designado por el presidente Vladimir Putin, tras los comicios del 2 de marzo.
"El 3 de marzo, organizaremos dos marchas de desacuerdo, en Moscú y San Petersburgo", explicó Kasparov durante un desplazamiento a Sochi (sur) en el marco de una contracampaña ignorada por los medios, que dan en cambio gran cobertura a las giras de Medvedev por el país.
Los miembros de su movimiento, 'La Otra Rusia', saldrán a la calle al grito de "Abajo la monarquía y la sucesión".
"El poder tiene miedo de cualquier forma de contestación, por muy débil que sea", añadió Kasparov, que pasó cinco días en la cárcel después de una marcha similar a finales de 2007. "Un poder fuerte no teme la discusión política. Un poder fuerte no teme lo que vaya a decir un Kasparov (...). Un poder fuerte no hace venir fuerzas especiales de todo el país para reprimir una manifestación".
Lleva tres años metido en política, jugando al ratón y al gato con las autoridades. Sus desplazamientos a regiones están jalonados de pequeños incidentes, alquileres de salas anulados a última hora o cortes de corriente eléctrica.
Kasparov acusa a las autoridades de haber hecho todo lo posible para bloquear su candidatura a la presidencia, al tiempo que asegura que "prosigue las negociaciones" para conseguir el apoyo de una parte de los comunistas y liberales del SPS e Iabloko.
Garry Kasparov, cuya energía contrasta con la hibernación que parecen vivir los otros opositores, reconoce que la oposición sólo tendrá una oportunidad en caso de 'crisis'.
"Existe una gran inercia hoy en día en la sociedad", reconoce Kasparov, y deplora "la ausencia de una verdadera esperanza en la sociedad", lo cual permite que el "prestidigitador" Putin ostente una popularidad "artificial", a base de "intensa propaganda televisada", asegura.
"Pero Rusia es un país de extremos. Todo está tranquilo y de repente 500.000 personas salen a la calle", añade, apostando en una vuelta de una "sed de cambio" como a finales de los años ochenta, anunciadora de las grandes manifestaciones que acompañaron el derrumbe de la URSS.
Aquí se trata de "mostrar que la oposición no se resigna a la lógica de marginación", explica Kasparov, 'dulce soñador', según algunos, que se niega a dejarse abatir y que estos últimos meses alterna conferencias en países occidentales y reuniones confidenciales en Rusia.
Dice que no cree en "el mito de un Medvedev libéral", "destinado a Occidente", y en caso de crisis teme "represiones duras".
A finales de marzo, espera reunir en Moscú una 'Asamblea Nacional' disidente, con comunistas y liberales: "Se trata de doblar el trabajo del Parlamento, reducido a una cámara de registro", y "mostrarle a la gente que el sistema puede ser reconstruido partiendo de cero", explica.

