Despliegue de soldados y policías antidisturbios en Rangún

RANGÚN (AFP) — Once camiones militares cargados cada uno con unos 20 soldados y policías antidisturbios fueron desplegados este martes por la tarde cerca del ayuntamiento de Rangún, tras una nueva manifestación contra la junta birmana en el poder, según testigos.

Las fuerzas de seguridad permanecieron dentro de los vehículos mientras medio millar de curiosos observaban la escena con preocupación, agregaron las fuentes.

Antes, unas 100.000 personas encabezadas por miles de monjes budistas se habían manifestado pacíficamente durante más de cuatro horas por las calles de Rangún, según estimaciones citadas por testigos. La manifestación, que se detuvo frente al ayuntamiento, se dispersó luego sin incidentes.

El régimen amenazó el lunes por la noche a los monjes y a la población con medidas de represalia si continuaban manifestándose.

Miles de personas formaron una cadena humana alrededor de los monjes mientras que muchos habitantes de la ciudad aplaudían y aclamaban desde las aceras el paso de los manifestantes, a quienes ofrecían también agua. "La reconciliación nacional es muy importante para nosotros. (...) Los bonzos están apoyados por la gente", dijo a la muchedumbre Aung Way, un poeta famoso en Birmania, a través de un pequeño micrófono.

Algunos de los monjes llevaban pancartas en las que se leía "suficiente comida, vestidos y cobijos, reconciliación nacional, libertad para todos los presos políticos". Otros cantaban "queremos el diálogo" o llevaban banderolas con la frase "mucha gente quiere que sus sueños se cumplan".

Grandes cantidades de jóvenes participaron en la manifestación con banderas rojas con pavos reales amarillos, el símbolo de la Liga Nacional para la Democracia, el partido liderado por la opositora y premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, en arresto domiciliario desde hace cuatro años.

Claramente alarmados por la manifestación que el lunes convocó en Rangún a otras 100.000 personas, funcionarios gubernamentales recorrieron en vehículos la ciudad advirtiendo a la población con megáfonos de que no participase en las protestas. "No tenemos miedo", dijo un joven participante en la marcha. "Es lo único que podemos hacer. Seguiremos actuando según las enseñanzas budistas en la protesta", añadió.

La prensa estatal señaló que hubo manifestaciones en siete de las 14 provincias del país y acusó a los medios occidentales de instigar la protesta popular, la mayor desde el movimiento prodemocrático sangrientamente reprimido por los generales en 1988.

Los monjes, que son muy reverenciados en Birmania, se sumaron hace una semana al descontento popular, que estalló por primera vez hace más de un mes ante el aumento del precio del combustible y del transporte público en el empobrecido país del sureste asiático.

En cuanto a la reacción internacional, China, uno de los aliados del régimen birmano, pidió estabilidad, al tiempo que subrayó que se atendrá a su política de no-interferencia. "Como país amistoso y vecino de Birmania, China espera ver estabilidad y desarrollo económico en Birmania", declaró una portavoz del ministerio de Exteriores chino.

La Casa Blanca declaró que el presidente estadounidense, George W. Bush, podría anunciar en su discurso ante la Asamblea General de la ONU, que se inauguró este martes, nuevas medidas contra figuras importantes del régimen birmano.

Los expertos esperan que los líderes mundiales aprovechen la asamblea de Naciones Unidas para pedir contención a los generales birmanos y abogar por reformas democráticas en el país. En este sentido ya se manifestaron algunos gobiernos extranjeros, así como importantes figuras internacionales, como el premio Nobel Desmond Tutu, para quien las protestas birmanas harán inevitablemente que los generales pierdan el poder.