BOGOTA (AFP) — El presidente colombiano Alvaro Uribe y la Corte Suprema de Justicia chocaron duramente luego que el mandatario pidió investigar si el magistrado responsable del proceso por nexos de políticos y grupos de ultraderecha ofreció prebendas a un paramilitar para involucrarlo en un crimen.
La Corte calificó la petición de Uribe como un intento por obstruir las investigaciones que sigue el magistrado auxiliar Iván Velásquez en el marco del llamado escándalo de la "parapolítica", que ha llevado a la cárcel a 14 congresistas, todos salvo uno aliados del presidente.
El presidente del tribunal César Julio Valencia dijo que "esos hechos infundados constituyen actos para obstruir la labor investigativa que viene adelantando la Corte Suprema de Justicia".
Pedir que "se haga justicia no obstruye la justicia", aseguró por su parte Uribe.
El mandatario pidió el lunes que se investigue un testimonio del paramilitar José Moncada, quien aseguró que Velásquez le ofreció beneficios para él y su familia a cambio de implicar al Presidente en un atentado en 2003 contra otro líder de ultraderecha, Alcides Durango.
Velásquez negó la versión del paramilitar y recordó que no es la Corte Suprema la encargada de llevar adelante investigaciones sobre el presidente.
"Como tantos han dicho, y parece que puede ser, detrás de todo esto hay un plan orquestado para deslegitimar la investigación que viene adelantando la Corte Suprema de Justicia", dijo Velásquez.
La Corte respondió este martes a Uribe tras una reunión de todos sus miembros, quienes negaron "enfáticamente" la sugerencia de "un complot" contra el mandatario.
En una declaración de ocho puntos, los magistrados además reafirmaron su rechazo a la "injerencia indebida" del presidente en las investigaciones que realiza la Corte, recordaron la división de poderes y respaldaron la labor del magistrado Velásquez.
Uribe respondió en una conferencia de prensa, en la que dijo que es "muy grave que la Corte Suprema niegue la investigación, que no la facilite", sobre el comportamiento de Velásquez.
"Yo insisto en que se adelante esta investigación para que se le diga al país si el presidente de la República es un matón, si el preso (paramilitar) y su abogado son unos mentirosos o si en algunos funcionarios de la justicia había un propósito de una maniobra contra el presidente de la República", agregó.
La organización internacional defensora de los derechos humanos, Human Rights Watch (HRW), exhortó al presidente colombiano a abstenerse de interferir con las investigaciones de la Corte.
"Contra viento y marea, la Corte Suprema de Colombia ha realizado avances sin precedentes en su investigación de los vínculos entre paramilitares y políticos cercanos al presidente", señaló el director de HRW José Miguel Vivanco en un comunicado.
"En un país como Colombia, donde periodistas y jueces han sido asesinados a raíz de sus investigaciones, el presidente debería ser muy cuidadoso, evitando intimidarlos u obstruir su trabajo", añadió Vivanco.
La airada reacción del jefe de Estado contra la Corte había tenido un antecedente hace una semana cuando acusó al corresponsal en Colombia del diario estadounidense El Nuevo Herald, Gonzalo Guillén, de estar detrás del libro en el que la ex amante del abatido capo del narcotráfico Pablo Escobar, asegura que ambos eran amigos.
Guillén tuvo que salir del país por amenazas.
El diario El Tiempo, en su editorial, pidió este martes mesura a Uribe y señaló que "no deja de ser inquietante el tono agresivamente descalificador con que el presidente suele rechazar críticas o informes periodísticos que considera desacertados".
Copyright © 2009 AFP. Todos los derechos reservados. Más »
