TAIPEI (AFP) — La estrepitosa derrota del presidente taiwanés, Chen Shui-Bian, en las elecciones legislativas del sábado puso en evidencia el rechazo de los electores a sus anhelos independentistas y a los escándalos de corrupción que salpicaron a su familia y al Gobierno, según los analistas políticos.
"Los electores han expresado una moción de desconfianza al presidente Chen tras ocho años en el poder", estimó Cao Jingxing, politólogo afincado en Hong Kong. El principal partido de la oposición, el Kuomintang (KMT), una formación nacionalista favorable a un acercamiento con China, logró dos tercios de los escaños del nuevo parlamento en las elecciones celebradas el sábado, dos meses antes de las presidenciales del 22 de marzo.
Para Lee Hsiao-feng, catedrático en la Universidad Nacional de Educación de Taipei, el Partido Democrático Progresista (DPP) del presidente Chen fue derrotado por los casos de corrupción que salpicaron hasta la esposa del jefe de Estado, inculpada el pasado año por corrupción y uso de documentación falsa.
El yerno de Chen también fue condenado en diciembre de 2006 por un delito de uso de información privilegiada y la vicepresidenta del país, Annette Lu, fue imputada por otro caso de corrupción en septiembre pasado. Sólo Chen Shui-Bian se libró hasta ahora de ser acusado, entre otras cosas, porque el cargo de presidente le ofrece inmunidad jurídica.
"Los repetidos escándalos que salpican al presidente y su familia han decepcionado a los seguidores del DPP que esperaban reformas de fondo", opinó Lee. Pero este revés electoral significa también que el electorado no fue muy receptivo a los anhelos independentistas de su presidente, que no pierde nunca la ocasión de reafirmar la soberanía de su isla con respecto a China.
Taiwán se independizó de China tras la guerra civil de 1949, cuando la isla era conocida como República de China, aunque Pekín siempre la consideró como parte de sus territorio y trata aún de buscar la reunificación. "Este resultado electoral debería dar una buena lección al DPP para que deje de jugar con propósitos ideológicos como la adhesión de Taiwán a la ONU, porque estas estrategias no funcionan", consideró el catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad de Taiwán, Chang Ya-chung.
Chen defendió estos últimos meses la idea de un referéndum para devolver a su país un sillón en el seno de la ONU, una iniciativa que enfurece a China, pero también a Estados Unidos. Con el nombre oficial de República de China, Taiwán perdió su puesto en la ONU en 1971, que fue atribuido a la República Popular China.
El Kuomintang, en el poder durante 51 años hasta la elección de Chen en el 2000, preconiza vínculos económicos y políticos más estrechos con Pekín y aspira a volver al poder. Su candidato, el ex alcalde de Taipei, Ma Ying-Jeou, está a partir de ahora bien ubicado en la carrera presidencial, frente al candidato del DPP, Frank Hsieh.
Sin embargo, "muchas cosas pueden suceder en los dos próximos meses que nos separan de las elecciones presidenciales", según el profesor Chang. "En Taiwán, la situación puede cambiar de un día para otro y por eso, el KMT no debe echar las campanas al vuelo", añadió.
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