BELGRADO (AFP) — Serbia rechazó este domingo la proclamación de independencia de Kosovo y pidió su "anulación", al tiempo que condenó enérgicamente a los países occidentales, responsables, según Belgrado, de la amputación de una parte de su territorio.
"Serbia nunca reconocerá la independencia de Kosovo", dijo el presidente serbio, Boris Tadic, este domingo en un comunicado, casi en el mismo momento en que el Parlamento de la provincia de mayoría albanesa declaraba la secesión de Belgrado.
"Serbia ha reaccionado y reaccionará recurriendo a todos los medios pacíficos, diplomáticos y legales para revocar este acto perpetrado por las instituciones de Kosovo", añadió Tadic.
En cualquier caso, el presidente Tadic ha destacado que Serbia descarta categóricamente todo recurso a la violencia.
Asimismo, Tadic pidió "a las instituciones internacionales en Kosovo que anulen inmediatamente este acto que se opone a los principios fundamentales de la ley internacional".
Por su lado, el primer ministro del país, el nacionalista Vojislav Kostunica, lanzó ataques de una rara violencia verbal contra el presidente estadounidense, George W. Bush, y algunos países europeos, principales instigadores, según él, de la independencia de Kosovo.
"El presidente de Estados Unidos, que es responsable de esta violencia, al igual que sus partidarios europeos, quedarán en la historia de Serbia en letras negras", declaró en una declaración transmitida por la radio y televisión serbias.
Estados Unidos, Francia, Alemania, Gran Bretaña e Italia, favorables a la independencia de Kosovo, podrían ser los primeros en reconocerlo como nuevo Estado.
Kostunica ha acusado a menudo a Estados Unidos de querer crear en Kosovo un "Estado-OTAN", en referencia a la fuerza de la Alianza, la KFOR, que garantiza la seguridad desde el final del conflicto de 1998-1999 entre las fuerzas de Slobodan Milosevic y la guerrilla separatista albanesa.
"Hoy, 17 de febrero, el Estado fantoche de Kosovo ha sido proclamado ilegalmente sobre el territorio (de Serbia) bajo control de la OTAN. Ha sido un acto de violencia", añadió Kostunica.
La Unión Europea (UE), que para Tadic y muchos de sus compatriotas representa una esperanza de prosperidad, ha sido muy criticada en los últimos días por su decisión de enviar una misión para seguir los primeros pasos de la independencia de Kosovo.
La pérdida de Kosovo es especialmente dolorosa dado que esta región tiene, para muchos serbios, una dimensión casi mítica y está considerada como la cuna de la cultura y la religión ortodoxa serbias.
Unidos en el rechazo, los dirigentes serbios, la Iglesia Ortodoxa e incluso el heredero del trono de Serbia exhortaron a los serbokosovares a permanecer en "su" provincia, dejando entrever una posible secesión de la parte norte de Kosovo, de mayoría serbia.
El Parlamento serbio adoptó recientemente un "plan de acción" para responder a la proclamación de independencia kosovar, que descarta toda opción militar.
Pese a las advertencias de los dirigentes de Belgrado, tampoco se espera que Serbia recurra al bloqueo económico, que podría afectar a los serbokosovares.
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