La revancha de Al Gore

WASHINGTON (AFP) — Quería ser presidente y se ha convertido en Nobel de la Paz: para Al Gore, ex vicepresidente de Estados Unidos y derrotado candidato a la Casa Blanca, el prestigioso premio que le fue atribuido el viernes en Oslo tendrá sin duda alguna un sabor de revancha.

El premio le fue otorgado conjuntamente con el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC, por sus siglas en inglés).

A los 59 años, el ex vicepresidente estadounidense y derrotado candidato a la Casa Blanca en 2000 parece haber pasado página en sus ambiciones políticas, pese a que sus partidarios siguen deseando que se presente a las presidenciales de 2008.

Tras el largo silencio que siguió a su derrota frente a George W. Bush, Al Gore se consagró al que ahora ya considera el objetivo de su vida: la lucha contra el calentamiento climático.

A menudo descrito como un trabajador incansable de gran moralidad pero poco carisma, muchos fueron los que dudaron de que pudiese superar esa imagen de "perdedor" que le quedó tras su derrota frente a Bush.

Sin embargo, Al Gore se supo reinventar con una pasión inusitada en aras de su nueva causa.

Así, se implicó a fondo en la lucha contra el calentamiento climático, popularizando la amenaza que éste representa con su documental 'Una verdad incómoda'.

Ese documental convirtió en una estrella a un Gore más relajado, después de que el filme ganase los Oscar de 2006 a la Mejor Canción y al Mejor Documental.

Convertido en paladín de la defensa del medio ambiente, cortejado por los jefes de Estado de todo el planeta, Gore fue otra de las estrellas que junto a divos de la música ofrecieron los dos conciertos 'Live Earth' de Washington y Nueva York del pasado verano.

En estos marcos, pidió a los espectadores que se unieran a su compromiso en favor de la Tierra, al tiempo que presionó a los Gobiernos a tomar medidas drásticas para limitar las emisiones de gas con efecto invernadero.

Calificado por sus seguidores como "el ex vicepresidente estadounidense más simpático", él se declara "desenamorado" de la política, donde los candidatos deben limitar su mensaje a una frase para los telediarios de la noche.

Gore, hijo de un parlamentario que pasó más de 30 años en el Congreso, empezó su propia carrera política a los 28 años, tras un breve paso por el periodismo.

Elegido primero diputado de Tennessee, se convirtió en senador de dicho Estado a los 36 años y en vicepresidente a los 44, tras una primera tentativa fracasada de candidatura a la presidencia en 1988, cuando no logró la investidura demócrata.

Todos los expertos concuerdan en afirmar que este hombre moreno y atlético, de 1,85 m, de estatura y que con el paso de los años se ha hecho más corpulento, hizo evolucionar la función de vicepresidente de un papel honorífico a una participación activa y decisional.

En ese cargo siempre supo imponer sus conocimientos en materia de medio ambiente y nuevas tecnologías, por lo que Bill Clinton delegó en sus manos sectores como las telecomunicaciones, el programa espacial o las relaciones con Rusia.

En las presidenciales de 2000 luchó en vano durante cinco semanas para lograr el recuento de votos en ciertos condados de Florida, el Estado del que dependió al final la elección presidencial.

Su mujer, Tipper, con la que ha tenido cuatro hijos, está siempre a su lado en los actos públicos.