PARÍS (AFP) — El militante anti-globalización francés José Bové inició este jueves una huelga de hambre para exigir que el gobierno prohíba el cultivo de maíz genéticamente modificado (OGM), haciendo valer la cláusula de salvaguardia frente a los reglamentos europeos que la autorizan.
"Desde ayer en la noche, cesé de alimentarme" afirmó el dirigente de la izquierda anti-liberal en la radio France-Inter.
Bové estimó que el gobierno "no había cumplido su palabra" después de la conferencia sobre la ecología celebrada en París en octubre, en relación a una moratoria sobre las culturas de maíz OGM.
Varias ONG critican al gobierno por no haber activado la cláusula de salvaguardia en Bruselas, la cual permite a un Estado miembro de la Unión Europea prohibir el cultivo de maíz OGM autorizado a nivel comunitario.
Al término de la conferencia de octubre, prometida por Nicolas Sarkozy a los ecologistas antes de su victoria en las elecciones presidenciales, el gobierno decidió que hasta el 9 de febrero próximo suspendería al mínimo los cultivos OGM, para darse el tiempo para adoptar una nueva ley sobre el tema.
José Bové, ex candidato a la Presidencia francesa y protagonista de numerosas y espectaculares acciones contra restaurantes de comida basura o cultivos de OGM, por las cuales ha sido condenado por la justicia, afirmó que la huelga apuntaba a "poner los pies en el plato".
Bové precisó que continuaría su huelga de hambre junto a unas quince personas, en "algún lugar simbólico del movimiento social" al cual iría este jueves, en el centro de París.
El militante fue condenado a cuatro meses de prisión por haber destruido una plantación de maíz transgénico en 2004, pena que fue remitida en diciembre pasado.
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