MADRID (AFP) — Magia y realidad se mezclan en 'Chiquita', la novela del escritor cubano Antonio Orlando Rodríguez, ganadora este lunes del XI premio Alfaguara de Novela, en la que a través de la vida de una "liliputiense" cabaretera retrata la Cuba de finales del siglo XIX.
La novela "es un recorrido por la historia de Cuba desde su primera Guerra de la Independencia hasta su constitución como república y las décadas posteriores", explicó Rodríguez en una vídeoconferencia desde Miami durante la rueda de prensa en la que se anunció el premio.
'Chiquita' es Espiridiona Cenda, una enana nacida en 1869 en Cuba y que, con sólo 65 cm de altura, alcanzó la gloria en los escenarios de París y Nueva York, llegando a ser recibida por el presidente estadounidense, William Mckinley, en la Casa Blanca. "Era una mujer muy inteligente. Fue recibida por McKinley, quien le regaló un coche de caballos, tirado por ponis", relató Rodríguez, quien repasa en forma de autobiografía la vida de esta mujer y la época que le tocó vivir.
La novela "avanza desde la infancia de Chiquita en la Cuba del esclavismo y la colonia a su salto, en la primera juventud, a los escenarios más importantes de Estados Unidos y Europa, con el trasfondo a la distancia de la guerra de los mambises por la independencia y las intrigas diplomáticas que envuelven a la protagonista", afirmó el jurado, en su acta de concesión del premio.
El jurado, presidido por el escritor nicaragüense Sergio Ramírez, ganador del primer premio Alfaguara, consideró que 'Chiquita' es "una novela a la vez elegante y llena de vida, con una notable gracia narrativa y una imaginación sin descanso". "Me gustó jugar con la realidad y con la fantasía", afirmó Rodríguez, quien comenzó a escribir a los 19 años relatos para niños, antes de empezar a hacer incursiones en la literatura para adultos.
El autor, quien se confesó admirador de los clásicos españoles y al que le gustaría ser considerado un "hijo espiritual" del escritor cubano Virgilio Piñera, del que le gusta su "manejo de los elementos que me son más queridos: lo absurdo, lo grotesco" mezclado con la realidad.
Rodríguez, quien reside en Estados Unidos desde hace ocho años, reconoció que no le gustan los premios literarios y que se presentó al Alfaguara por la insistencia de su agente literario, algo que ahora, dijo, "le agradezco".
"En la novela, si se sabe leer entre líneas, hay reflexiones que acercan su contenido a la realidad de hoy" en Cuba, afirmó Rodríguez al día siguiente de que en la isla se produjera un cambio de presidente con la sucesión de Fidel Castro por su hermano Raúl. "Estoy esperanzado con que algún día en mi país se produjeran cambios, pero me decepcionaría mucho si esos cambios, esas transformaciones fueran solamente de índole económica", dijo Rodríguez.
"Los cambios que estamos esperando todos los cubanos se relacionan con los derechos humanos", añadió. "Con el derecho a pensar libremente, a opinar políticamente libremente, a decidir sobre nuestras vidas como individuos y a entrar y salir libremente de nuestro país", añadió el autor, quien salió de Cuba en 1991 para "ejercer mi derecho a conocer otras realidades".
Rodríguez, cuya obra fue elegida entre 511 manuscritos de España y Latinoamérica, es el segundo cubano en lograr el premio Alfaguara, dotado con 175.000 euros, después que su compatriota Eliseo Alberto lo lograra ex aequo en su primera edición con el nicaragüense Sergio Ramírez por su obra 'Caracol Beach'.
En 2007, el premio fue para el español Luis Leante por 'Mira si yo te querré', y en 2006, lo ganó el peruano Santiago Roncagliolo por 'Abril rojo'.
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