LA PAZ (AFP) — El presidente izquierdista Evo Morales reiteró este domingo que el embajador de Estados Unidos en La Paz, Philip Goldberg, "hace una conspiración" contra su gobierno, mientras llamó a Washington a transparentar su cooperación con Bolivia.
"Sería importante que el Departamento de Estado de Estados Unidos diga a su embajador que haga diplomacia y no política (porque) lo que hace es política en este momento y lo que hace es una conspiración al gobierno", denunció Morales en una rueda de prensa en la localidad andina de Viacha, a 30 km de La Paz.
Según el gobernante, "el embajador de Estados Unidos lo que quiere es hacer un contrapeso al gobierno de Morales" y alentaría, junto a sectores empresariales y de derecha de Bolivia, el "desgaste de Evo Morales".
La declaración sigue a denuncias similares del mandatario boliviano en la XVII Cumbre Iberoamericana, que se celebró en Santiago, donde mostró una fotografía donde Goldberg aparece junto al colombiano John Jairo Vanegas, recluido en la cárcel acusado de cometer atracos armados.
"Es una acusación infundada" y "mi gobierno ha expresado (su) decepción sobre esta acusación", afirmó entonces Goldberg.
Morales -que asumió la Presidencia en enero de 2006 con un 54% de los sufragios- dijo que "esperemos que ningún político se aventure (a instigar un golpe de Estado)", en una declaración formulada tras participar de los actos de aniversario del Regimiento Ingavi, donde evocó su vida de recluta.
"Estoy convencido que las Fuerzas Armadas jamás se prestarán a ninguna dictadura, porque ya no estamos en tiempos de dictadura", insistió.
Con aire grave, el mandatario indígena dijo que "lamento mucho que el embajador tenga que encabezar actos de conspiración cuando un país de manera democrática busca transformaciones pacíficas, democráticas".
Morales nacionalizó los hidrocarburos en beneficio del Estado en mayo de 2006, lidera cambios al régimen agrario para dar fin con los latifundios y promueve a través de una Asamblea Constituyente la redacción de una nueva Carta Magna para impulsar el desarrollo en su país.
Del mismo modo, Morales urgió a Washington a transparentar su ayuda a Bolivia, luego de que Goldberg "nos manda una carta de que los fondos que maneja no pueden ser fiscalizados".
"Estas políticas de apoyo, cooperación mediante (el programa de ayuda estadounidense) Usaid deben ser transparentadas y no puede haber ninguna cooperación ni ayuda de manera reservada ¿Qué miedo tienen?, ¿por qué ocultan?", se preguntó el mandatario.
"La ayuda incondicional es bienvenida, pero jamás puede ser condicionada (...) y si no les gusta transparentar, y si no les gusta que estas ayudas no sean condicionadas tienen todo el derecho de no ayudarnos", añadió.
Luego aclaró: "no estamos expulsando a nadie, no estamos retirando a nadie, sólo queremos que sea transparente (...), cuando (la cooperación) no es transparente, hay corrupción".
Washington apoya con unos cien millones de dólares anuales diversas actividades de colaboración, entre ellas la lucha contra el narcotráfico.
Los nexos diplomáticos entre La Paz y Washington sufren sobresaltos desde la llegada de Morales al poder especialmente por las marcadas distancias ideológicas en materia de relaciones políticas y comerciales.
Morales es un estrecho aliado de los líderes de Cuba, Fidel Castro, y de Venezuela, Hugo Chávez, enconados rivales de la Casa Blanca, y, además, recientemente ha establecido relaciones diplomáticas con Irán, país que es cuestionado por Washington por su política de enriquecimiento de uranio.
El gobernante boliviano apoya también con firmeza la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) -junto a Venezuela, Cuba y Nicaragua- como opción a los tratados de libre comercio que impulsa Estados Unidos en la región.
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