Una isla irlandesa salvada gracias al arte 'naif'
ISLA DE TORY, Irlanda (AFP) — Parte de Irlanda perdida en el Atlántico, la isla de Tory estaba condenada a una muerte segura y ya se habían hecho planes para expulsar a sus 142 habitantes, hasta el día en que un artista inglés puso un pincel en las manos callosas de sus pescadores...
"Tory no tenía nada", recuerda Patsy Dan Rodgers: ni un ferry, ni electricidad, ni sacerdote. Pero ocurrió un "milagro", cuenta. En 1955, el pintor inglés Derek Hill plantó su caballete en la turba de Tory. A sus espaldas James Dixon, un obrero que trabajaba en los barcos, le dijo: "Creo que yo puedo hacerlo mejor".
¿A que no?, le respondió Derek Hill, animando a su discípulo y enviándole material. "Pero no pinceles, porque James prefería hacerlos cortando la cola de sus burros", cuenta Patsy. A James enseguida se le unieron otros artistas, como el propio Patsy.
En un arte 'naif' o primitivo, los cuadros describen paisajes o escenas de la vida de la isla: el faro al atardecer, o 'Ben', el labrador del propietario del pub de la isla, jugueteando en el agua glacial del puerto con un delfín amigo suyo.
Las telas enseguida llegaron a las galerías. Y Patsy vio en ello la oportunidad soñada de salvar su isla: "En Belfast, en Escocia, en Francia, me daban la ocasión (de evocar la suerte de la isla)... Yo decía que no podría sobrevivir" sin ayuda, se acuerda.
En esta lengua de tierra situada a una hora de ferry de las costas del noroeste de Irlanda, solamente unas decenas de casas de granito se oponen a los vientos incesantes.
El domingo se encuentran en el único hotel, restaurante y pub. Las jóvenes llevan sus mejores trajes y ellos se peinan, mientras las pintas de cerveza se suceden y el acordeón se lanza a por un canto gaélico. Los niños montan en bici en 'la' carretera principal, la única de la isla. Y algos adolescentes se suben a una barca de pescadores que hace mucho tiempo que no ve el mar.
En la isla de Tory han aprendido a matar el tiempo como pueden, porque no es raro que las tempestades impidan cualquier viaje al 'continente' irlandés durante semanas, hasta el punto de que el Gobierno de Dublín ha hablado en varias ocasiones de llevar a otro lugar a sus habitantes.
"Mi familia está aquí desde hace 3.400 años", responde a eso Patsy Dan Rodgers, de 64 años de edad. Con una gorra de marinero sobre su rostro surcado por las arrugas, Patsy es el 'ri' (el 'rey') de Tory. Pero no se le llama 'su majestad' hasta que la Guinness es demasiada. El 'ri' no tiene ningún poder, pero su figura sale de la tradición gaélica que hace que la comunidad elija a uno de sus miembros para representarla.
"Se ha utilizado nuestro arte como un arma" explica Antoin Meenan, de 48 años. "Y el gobierno ha empezado a poner dinero: ha llegado un sacerdote, luego una escuela secundaria, un ferry, electricidad y un puerto", que no fue instalado hasta 1992.
Pero esta nueva prosperidad es frágil, como muestra la 'galería', cuyo nombre parece presuntuoso para designar la barraca frente al mar que acoge las telas pintadas en Tory. La ausencia de subvenciones impide que haya una calefacción y la humedad provoca estragos.
"Yo no podría vivir de mis pinturas", reconoce Antoin, que debió renunicar a la pesca del salmón cuando ésta se prohibió. Ahora teme ver a sus tres hijos irse al 'continente'.
Patsy el 'rey' también expresa inquietud: "Es un milagro que estemos todavía aquí, pero si todos los adolescentes se van..."

