TAMALE, Ghana (AFP) — Con un doblete ante Sudán que hizo de él el máximo cañonero de la historia de la Copa de África de Naciones (CAN) con 16 goles, Samuel Eto'o borró de un plumazo dos desafortunados años con Camerún y un terrible 2007 para convertirse en todo un monumento del fútbol africano.
Nadie duda de que el delantero debe estar saboreando de forma especial su entrada definitiva en la leyenda continental después de sus fracasos personales con los 'Leones Indomables' (salida en cuartos de final de la CAN 2006, ausencia del Mundial 2006) y sus diversas lesiones y tensiones en el FC Barcelona.
Jugador orgulloso, Eto'o nunca ha ocultado su inclinación por los honores personales, lejos de la habitual modestia futbolística que exalta el trabajo de equipo.
Su discreción a la hora de celebrar su hito africano reflejaba sin duda su malestar por un penalti que debía considerar indigno de su talento y del histórico momento. Y es que Eto'o quería batir el récord del máximo goleador africano pero no de esa manera. Tras anotar un segundo gol en la victoria por 3-0 ante Sudán, el camerunés relegó a dos unidades al marfileño Laurent Pokou (14 goles). Entonces sí se dejó llevar a un baile endiablado con sus compañeros en torno al poste de córner.
Volvía así el gran Eto'o, imparable una vez en marcha y certero frente a la portería contraria. El azulgrana tenía mucho de qué redimirse ante los suyos, traumatizados aún por no haberse clasificado para el Mundial 2006 y por quedar eliminados cuatro meses después en cuartos de final de la CAN.
En todos los casos, tuvo parte de la responsabilidad, como en octubre de 2005, cuando declinó lanzar un penalti en el decisivo partido de las eliminatorias de la Copa del Mundo contra Egipto. Lo disparó Pierre Womé, que falló y sirvió de chivo expiatorio a Eto'o. En febrero de 2006, después de su penalti fallido contra Costa de Marfil en cuartos de final de la CAN, optó por callarse.
Dos años después, en Tamale, Eto'o volvió a huir de la prensa como de la peste. Su experiencia en Barcelona el año pasado, con sus tensas relaciones con el entrenador Frank Rijkaard y con otra estrella blaugrana, Ronaldinho, debe tener mucho que ver con ese mutismo. En cambio, en el terreno de juego Eto'o da mucho que hablar a pesar de sus seis meses de ausencia en 2007 por lesión. Desde su regreso en diciembre, lleva nada menos que seis goles con el Barça.
En Ghana, el número 9 de Camerunés no cuenta sin embargo con mucha ayuda por parte de los 'Leones Indomables', hasta ahora poco convincentes. Pero está en lo más alto de la clasificación de goleadores, con 5 unidades, solo en lo más alto, donde más a gusto está.
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