RIO DE JANEIRO (AFP) — La creación en la Amazonia brasileña de una reserva indígena, de un tamaño similar al de media Bélgica, desató una creciente tensión entre los indios que defienden sus territorios y hacendados blancos que quieren preservar sus explotaciones.
El gobierno del presidente Luiz Inacio Lula da Silva creó en 2005 la reserva Raposa do Sol en el norte brasileño tras 30 años de litigios. Los hacendados tenían plazo hasta el 30 de abril para abandonar sus tierras bajo pena de expulsión.
No obstante, el Supremo Tribunal Federal (STF), máxima instancia judicial del país, suspendió el desalojo de los granjeros luego que éstos quemaron puentes y prometieron impedir por todos los medios el acceso a la reserva. El STF tendrá la palabra final sobre el tema y este miércoles uno de sus miembros estimó que el dictamen se conocerá a mas tardar en julio.
En las últimas semanas, blancos e indios quedaron abiertamente enfrentados. Diez indios fueron heridos de bala el lunes en un intento de ocupación de las tierras del cultivador de arroz Paulo Cesar Quartiero, líder del movimiento de los agricultores.
En la reserva, que ocupa casi medio estado de Roraima, viven unos 14.000 indios, en su mayoría de la etnia macuxi. Roraima tiene 390.000 habitantes, entre ellos 44.000 indios.
Quartiero, que es también alcalde de Pacaraima, un municipio de 4.000 pobladores enclavado en la reserva, fue detenido la noche del martes en su finca, en donde fueron encontradas armas y municiones.
"Fue una agresión violenta, dramática y absolutamente inútil", declaró el ministro de Justicia Tarso Genro, que visitó el martes la reserva hacia la cual fueron movilizados unos 300 policías federales para mantener la calma.
Quartiero cuenta con el apoyo del gobierno de Roraima, que subraya que el arroz aporta el 6% del PIB de ese estado.
Las autoridades de Roraima y el Ejército de Brasil no quieren que la reserva sea totalmente destinada a los indios sino que sea demarcada de forma tal que permita a los agricultores blancos permanecer en la región.
Organismos de defensa de los derechos de los indígenas sostienen que la permanencia de blancos abre el camino a abusos y conflictos.
"Los indios sufrieron toda clase de agresiones y humillaciones desde la creación de la reserva", dijo el líder indígena Ailton Krenach.
La antropóloga Silvia Carvalho sostuvo que la crisis muestra "la lucha entre nuestra sociedad que acumula bienes y la sociedad indígena que preserva la naturaleza con su experiencia milenaria".
"Roraima es un estado relativamente reciente, con un gobierno en el que los poderosos quieren sacar ganancia a costa de los indios. El gobierno de Roraima está firmemente del lado de los productores de arroz", lamentó Carvalho en el diario O Estado de Sao Paulo.
La población indígena se redujo dramáticamente desde la llegada de los portugueses en 1500. Según los historiadores, había entonces entre tres y cinco millones de indios. Actualmente entre los 190 millones de habitantes de Brasil, quedan 734.000 indios de 241 etnias.
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