Huelga agraria argentina sigue viva pese a reforma en impuesto a exportación

BUENOS AIRES (AFP) — La huelga de agricultores de Argentina se mantuvo firme el viernes con asambleas y cortes de rutas, al ser rechazada la reforma que el Gobierno anunció para aliviar el peso de los tributos a las exportaciones alimentarias, calculadas en 35.000 millones de dólares en 2008.

El ánimo de los productores agropecuarios se crispó hacia el fin de la jornada, cuando se conocieron las detenciones de ocho productores en momentos en que protagonizaban un corte de ruta en la localidad bonaerense de San Pedro.

Además, las dirigentes opositoras Margarita Stolbizer y María del Carmen Alarcón fueron citadas por la justicia para la semana próxima por haber participado en junio pasado de un bloqueo de una carretera.

La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), una entidad que reúne a productores de la región más fértil del país sudamericano, exigió la libertad de los detenidos y acusó al Gobierno de pretender intimidar a los huelguistas.

Los líderes agrarios consideraron insuficientes los cambios anunciados el jueves, aunque surgieron diferencias en el movimiento agropecuario, por primera vez en el prolongado conflicto que daña la economía de un país que es gran proveedor mundial de granos, aceites y harinas.

"Las medidas del Gobierno no solucionan el problema de raíz, que es la rentabilidad del productor. Sigue habiendo una confiscación de la renta", dijo Mario Llambías, uno de los jefes de las organizaciones del campo.

El Gobierno puso un tope a las 'retenciones' (impuestos a las exportaciones) cuando el precio de la tonelada de soja supere los 600 dólares, para normalizar los mercados a futuro, una de las reivindicaciones de la protesta.

Llambías lamentó que la reforma evita reducir la alícuota impositiva para los precios actuales de la soja, principal cultivo del país y cuya cosecha este año está evaluada en 24.000 millones de dólares.

En cambio, otro líder, el cooperativista Fernando Gioino exhortó a que en la nueva batería impositiva "no tomemos todo como malo, porque no alcanza, no es suficiente, pero hay en el Gobierno una actitud de rever y puede aparecer otro camino".

El precio de la tonelada de soja se situó el jueves en 461 dólares en el mercado de Chicago, por lo que el tributo flotante local se ubicó en 40,5%, cinco puntos por arriba del 35% que regía antes de la primera reforma anunciada en marzo y que enfureció a millares de agricultores.

Otra de las medidas del Gobierno fue levantar trabas burocráticas para que unos 65.000 pequeños productores de soja, sobre un total de 71.000, puedan cobrar reintegros impositivos que le mantengan el tributo en 35%.

Los nuevos beneficios alcanzarán a agricultores con menos de 150 hectáreas de campo en la fértil Pampa Húmeda, la más rica del país, y a quienes posean 350 hectáreas en zonas alejadas de los puertos de exportación.

Los sectores más radicalizados de la protesta están convocando a una huelga industrial y comercial de varias horas para el lunes en ciudades y pueblos de la región de la Pama Húmeda, donde hay una fuerte actividad agroindustrial.

Mientras tanto, las operaciones de exportación están sufriendo dificultades por la dura paralización de actividades y las ventas de maquinarias agrícolas bajaron 50% para la nueva cosecha, según fuentes empresariales.

El mercado de hacienda de Liniers en Buenos Aires, el más grande del país, continúa en virtual estado de parálisis, con ingresos mínimos de vacunos, en un país donde el consumo anual de carne supera los 70 kilogramos por persona.