Nueva Orleans se vacía ante la temida llegada del huracán Gustav

NUEVA ORLEANS, EEUU (AFP) — Los habitantes de Nueva Orleans comenzaron el sábado a abandonar la ciudad ante la llegada del huracán Gustav, instados por unas autoridades preocupadas por no repetir los errores de 2005 con el Katrina. El alcalde dijo que se avecina "la madre de todas las tormentas".

Ray Nagin ordenó evacuar la ciudad a partir de las 8 de la mañana locales de este domingo. "Queremos un 100% de evacuación. Si deciden quedarse, es por su cuenta y riesgo. Tratar de enfrentarse a esta tormenta sería uno de los peores errores que uno puede cometer en su vida", advirtió el alcalde.

Las colas de automóviles, sobrecargados a veces de niños y hasta animales, obstruían las salidas de la ciudad hacia el norte y el este, mientras que el huracán, que pasó el sábado a categoría 4, se dirigía hacia el golfo de México. También había autobuses que se precipitaban sobre las carreteras.

El gobernador del Estado de Luisiana, Bobby Jindal, advirtió por su parte de que Gustav podría provocar peores inundaciones que Katrina y exhortó a los residentes a huir del huracán, que podría alcanzar la categoría 5 (la máxima). "Podríamos ver una inundación peor que la que vimos con Katrina", dijo el gobernador durante una rueda de prensa el sábado.

Jindal ha pedido una declaración federal de desastre ante la llegada de Gustav, que ya provocó 85 muertes en el Caribe y debería llegar a las costas estadounidenses el lunes por la noche o el martes. En agosto de 2005, los habitantes de Nueva Orleans esperaron hasta el último minuto para dejar sus hogares antes de la llegada del huracán Katrina, que arrasó la ciudad y provocó 1.500 muertos en Luisiana y en los Estados vecinos.

Los distritos costeros de Nueva Orleans lanzaron órdenes de evacuación obligatoria. Antes de partir, varias personas cerraban las ventanas con tablas y apilaban sacos de arena frente a las casas para intentar resistir a las inundaciones en caso de nueva ruptura de diques.

Abandonar el hogar "sabemos que es una decisión muy difícil. La emoción es enorme", reconoció Craig Taffaro, presidente del distrito costero de St. Bernard. "Podemos manejar aproximadamente 1,67 m de agua por encima del nivel del mar, pero no los 2,70 a 3,70 de los que se habla", explicó el alcalde de Jean Lafite, pequeña ciudad costera al sur de Nueva Orleans.

Las evacuaciones voluntarias y asistidas comenzaron el viernes, sin embargo no todos los habitantes quisieron irse. "Se supone que tendría que estar partiendo, pero continúo esperando un poco más para ver qué hará la tormenta. Sé que es arriesgado", contó Sheile Robertson, habitante de Nueva Orleans, a la AFP. En 2005 partió la víspera de la llegada de Katrina, que destruyó su casa, y la obligó a compartir desde entonces un apartamento con otras cinco personas.

Otra residente, Maggie Hawkins, consultada por la cadena CNN cuando se preparaba a tomar un autobús con su pequeño perro, contó: "Nací aquí, mis padres nacieron aquí. Si puedo, volveré y reconstruiré". Hawkins estimó que el Gobierno estaba trabajando mejor que hace tres años.

El presidente George Bush, cuya popularidad cayó tras las inundaciones catastróficas provocadas por Katrina, que hicieron desaparecer el 80% de Nueva Orleans, declaró el estado de emergencia en Luisiana y Texas. La falta de coordinación en aquella ocasión fue total: decenas de miles de personas intentaron sobrevivir sobre los techos o las autopistas elevadas, mientras que en el estadio de la ciudad, que protegía a 20.000 refugiados, reinaba la violencia y la desolación.