Últimos preparativos en pagoda al sur de París para recibir al Dalai Lama

EVRY, Francia (AFP) — En un ambiente de obras con olor a incienso, la pagoda de la congregación vietnamita de Evry (sur de París), la más grande de Europa, se prepara para recibir el martes al Dalai Lama, jefe del budismo tibetano.

El líder espiritual llegó el lunes a Francia para una visita de 12 días de carácter esencialmente religioso, pero de gran simbolismo en pleno periodo de los Juegos Olímpicos de Pekín, aun cuando no tiene programado ningún encuentro con personajes de primer plano del Estado francés.

El Dalai Lama, que llegó a París hacia las 06H00 locales, fue recibido en el aeropuerto por miembros de su comunidad religiosa, con quienes salió con rumbo desconocido.

El programa oficial del dignatario empieza el martes con la visita de un centro budista y a la pagoda de Evry.

"Para nosotros es un gran honor", se entusiasmó el monje responsable del templo, Thich Minh Tam, en medio del altar sobre el que reposa una escultura de Buda de cuatro metros bañada en oro, procedente de Tailandia, pero de estilo vietnamita.

"Todo el mundo está muy contento, muy feliz", añadió.

El suelo, que todavía es de hormigón, debe ser recubierto de una moqueta color burdeos. Hay que instalar decoraciones, pero "por el momento, nos centramos en las medidas de seguridad", siguió.

"Hay mucho trabajo, pero no es difícil", dice optimista Thich Minh Tam. Por todo el edificio, varios voluntarios y fieles se afanan con los preparativos.

En construcción desde 1996, la pagoda debe estar totalmente acabada en dos dos años. Las escaleras exteriores que llevan al altar están sin terminar, las barandillas han sido instaladas recientemente y varios obreros hacían un pequeño camino de cemento justo a la entrada del templo.

El lugar de culto fue inaugurado en julio de 2006 y tenía que haber recibido en ese momento al Dalai Lama, pero no pudo asistir por razones de salud. En su visita del martes, que se prevé que congregue a unas 1.500 personas y dure dos horas, el dignatario bendecirá y consagrará la estatua de Buda.

Desde hace cinco años se celebran las principales fiestas budistas: el nacimiento de Buda (Vausakh), a mediados de mayo, la fiesta de los muertos de agosto a septiembre y el año nuevo.

La lenta progresión de las obras se explica porque se financian con donaciones. "No todos los fieles son ricos, por eso duran tanto", explicó Thich Minh Tam. Se necesitaban 15 millones de euros para su construcción y 9 no se han encontrado, precisó.

Durante las obras también han habido problemas, porque los planos han tenido que ser modificados, lo que necesitaba el pertinente cambio en los permisos de construcción.

Un edificio a la derecha del altar acográ a una centena de monjes, llegados de toda Europa, así como una biblioteca. La estructura metálica todavía no está recubierta de ladrillos, que se están fabricando en China según un proceso ancestral.