POPAYÁN, Colombia (AFP) — El cierre de varias 'pirámides financieras' que prometían rendimientos jugosos provocó reacciones de desesperación de miles de ahorradores y disturbios en diez ciudades de Colombia, reflejo de una estafa que creció descontroladamente pese a las advertencias de autoridades.
Los disturbios llevaron a que los alcaldes de al menos cinco de las poblaciones del sur del país afectadas, decretaran el toque de queda hasta la madrugada del jueves. Mientras tanto, en una medida divulgada en la noche del miércoles, el Gobierno ordenó a la empresa DRFE, cuyo cierre dio origen a las protestas, devolver "la totalidad de los dineros captados del público".
El Ejecutivo, sin embargo, recordó que DRFE "no es una institución financiera sometida a la inspección y vigilancia" de las autoridades del sector y que por lo tanto esa empresa "no se encuentra autorizada para captar recursos del público en forma masiva y habitual".
Los disturbios se presentaron especialmente en poblaciones de los departamentos sureños de Nariño, Cauca y Putumayo, así como en Risaralda y Quindío (centro), donde DRFE que actuaba como captadora de dinero, cerró sus puertas por no poder pagar a los clientes intereses del 150% sobre sus ahorros.
Los hechos ocasionaron enfrentamientos entre la policía y los damnificados, especialmente en la ciudad de Popayán (Cauca). Los clientes se volcaron a la sede de DRFE desde el martes, luego de que se difundieron rumores de que los directivos pretendían salir de la ciudad, dijo a la AFP Mauricio Andrés Agrero, un tendero de 36 años.
"Hoy ya explotó todo. Se acabó la plata, no llamaban a nadie, no se veía a nadie. Entonces los funcionarios (de DRFE) empezaron a salir por los techos. La gente los agarró con maletines en los que llevaban plata y se los arrebató", dijo Agrero. Por su parte, Rebeca Kujar, una jubilada de 54 años confesó que perdió 4,5 millones de pesos (unos 1.900 dólares) destinados a pagar la universidad de su hija.
"En mi caso no era ambición. En absoluto, solamente quiero que mi hija termine su especialización para una vida mejor", agregó Kujar, quien vive de una pensión cercana a los 190 dólares mensuales. La policía también tuvo que intervenir en las oficinas de otras "pirámides" en las ciudades de Pereira, Armenia, Tuluá, Buga, Santander de Quilichao, El Cerrito, Candelaria, Buenaventura y Pasto, en el suroeste del país.
El ministro del Interior, Fabio Valencia, calificó la situación como una estafa masiva, aunque señaló que no hay una cifra precisa de afectados. "La verdad es que ahí ha habido ineficacia y lentitud por parte del Estado en acometer una acción eficaz", reconoció Valencia, quien pidió la rápida intervención de los organismos judiciales y de control financiero.
El gobierno sospecha que detrás de las "pirámides" se esconden mecanismos de lavado de dinero del narcotráfico. El viernes, el ministerio de Hacienda pidió a la Fiscalía investigar a 1.302 entidades que realizaron transacciones sospechosas por 4.390 millones de dólares.
Este miércoles en Pereira (360 km al oeste de Bogotá) la policía se incautó de 5.000 millones de pesos (2 millones de dólares) en una sucursal de una de estas empresas. El dinero había sido captado en los tres últimos días.
En algunos casos los promotores, conscientes de la estafa, colocaron textos insultantes antes de fugarse. "Pastusos giles (tontos), nos fuimos, gracias por creer", rezaba uno de ellos colocado en una oficina de una "pirámide" en Pasto (960 km al sur de Bogotá).
El fenómeno ya había tenido una primera oleada al comenzar el año, cuando quebraron varias empresas similares. El Gobierno advirtió sobre el riesgo de entregar dinero a entidades no autorizadas. Hernando Ruiz, superintendente de Sociedades, reconoció que los mecanismos "para controlar el fenómeno son limitados".
La portavoz en el Congreso del opositor partido Liberal Cecilia López, economista de profesión, dijo a la AFP que se trata de "una bomba social" que recuerda lo ocurrido en Albania en 1997, donde las pirámides quebraron la economía. Según la congresista, la cantidad de dinero comprometida en las "pirámides" demuestra que la población tiene capacidad de ahorrar, pero no confía en la banca tradicional, que en 2007 ganó 1.700 millones de dólares.
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