BAA, la filial de Ferrovial que reina en los cielos británicos

LONDRES (AFP) — El operador aeroportuario BAA, filial del grupo constructor español Ferrovial, y al cual el gendarme de la competencia británica quiere desmantelar, es una ex empresa pública que se convirtió en unas décadas en uno de los principales actores del sector.

BAA es heredera de la British Airports Authority, una sociedad creada en 1966 por el gobierno británico para administrar la expansión de la avición comercial.

En 1987, el gobierno de Margaret Thatcher decidió privatizar la empresa, rebautizada simplemente 'BAA', a través de una entrada en bolsa en 1987. El grupo fue valorado entonces en 1.225 millones de libras.

BAA poseía en ese momento siete de los principales aeropuertos del Reino Unido: Heathrow, Gatwick y Stansted, en las afueras de Londres, así como Edimburgo, Glasgow, Aberdeen y Prestwick, situados en Escocia.

A comienzos de los años '90, el grupo compró el aeropuerto de Southampton, en la costa sur de Inglaterra, y vendió el de Prestwick.

Casi sin posibilidades de expansión en el Reino Unido, el grupo buscó desarrollarse en el extranjero y asumió el control de los aeropuertos de Nápoles y Budapest, que terminó por vender en 2007, y obtuvo entre otros el contrato de gestión del aeropuerto de Indianapolis en Estados Unidos.

En 2006, un consorcio liderado por el grupo constructor español Ferrovial compró la empresa por 10.100 millones de libras (equivalente a 15.000 millones de euros en la cotización de la época), y la retiró de la bolsa.

BAA tuvo en 2007 una facturación de 2.247 millones de libras (unos 2.850 millones de euros) por un beneficio de explotación de 956 millones. Sus ingresos provienen de las rentas pagadas por las compañías aéreas y de actividades comerciales (tiendas, restaurantes).

Por sus aeropuertos británicos transitaron 150 millones de personas el año pasado, de las cuales unos 70 millones en Londres-Heathrow, el primer aeropuerto del planeta para el transporte internacional de pasajeros.

El grupo está inmerso en un programa de trabajos faraónicos para agrandar y modernizar sus aeropuertos londinenses.

En Heathrow, que llegó al nivel de saturación, inauguró en la primavera boreal una quinta terminal de última generación pero cuya fase de despegue estuvo marcada por numerosos problemas de funcionamiento. BAA desea construir una tercera pista en Heathrow, y una segunda en Stansted.