LIMA (AFP) — La cantante islandesa Björk interrumpió su concierto del pasado martes por la noche en Lima para quejarse de que los espectadores grabaran la actuación con las cámaras de vídeo de sus teléfonos móviles. "¿Puedo pedirles un favor? Éste es un concierto en directo, no es un disco compacto de música".
Eso espetó (en inglés) una Björk visiblemente enfadada, en el único momento en que se dirigió al público. Momentos antes, los fotógrafos de prensa habían sido conminados a sacar fotos sólo durante las primeras tres canciones del concierto, que tuvo como eje su último trabajo discográfico, 'Volta'.
Superada la tensión, el icono de la vanguardia del pop hizo delirar a las más de 4.000 personas que llenaron repletaron la carpa del museo de la Nación durante la hora y media de concierto. Los organizadores impidieron luego filmar a los asistentes que no acataron la orden de la artista.
La posibilidad de que el concierto fuese colocado en un portal de Internet era uno de los temores, como pasó en marzo con un concierto de Roger Waters, uno de los ex componentes de Pink Floyd. Björk viajó el miércoles a Bogotá, próxima escala de su gira por América Latina, que se inició en Brasil el 26 de octubre y, tras pasar por Argentina, Chile y Perú, acabará en México en diciembre.
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