El monasterio Donskoi, última morada de figuras de la Rusia antibolchevique
MOSCÚ (AFP) — El monasterio ortodoxo Donskoi de Moscú, donde el escritor y ex disidente soviético Alexander Solzhenitsin fue sepultado este miércoles conforme a su voluntad, es la última morada de varias figuras de la Rusia antibolchevique, entre ellas el general zarista Anton Denikine.
Este imponente conjunto, con murallas de ladrillos rojos e iglesias adornadas con bulbos negros y azules, fue fundado por el zar Fedor a finales del siglo XVI (1591) para conmemorar la liberación de Moscú de las hordas tártaras de Crimea.
En 1934, durante el periodo soviético fue convertido en museo de la Academia de arquitectura de la URSS y sólo conservó parcialmente su vocación religiosa.
En 1982, el secretario general del Partido Comunista Leonid Brejnev decidió hacerlo la residencia oficial del Patriarca de Moscú y de todas las Rusias, pero tras su muerte el poder cambió de opinión y optó por el monasterio Danilov, otro gran lugar simbólico de la ortodoxia en Moscú.
Nobles y ricos mercaderes de Rusia reposan allí, mientras que el cementerio del monasterio Novodevichi acoge más tradicionalmente a las grandes personalidades rusas, como el ex presidente Boris Yeltsin y el violoncelista Mstislav Rostropovich, fallecidos ambos en 2007.
Alexander Solzhenitsin escogió el monasterio Donoski y el patriarca de todas las Rusias Alexis II accedió personalmente a su petición en 2003.
En octubre de 2005 fueron trasladadas al monasterio las cenizas del general Anton Denikine, quien tras ser derrotado por el Ejército Rojo en 1920 emigró a Estados Unidos donde falleció en 1947; también se encuentran allí los restos del filósofo ruso Ivan Ilyne (1882-1954), otro partidario de la monarquía.
En el mismo cementerio reposan igualmente el escritor Ivan Chmelev, muerto en exilio en Francia en 1950, así como el último patriarca de la Rusia imperial Tikhon, detenido hasta su muerte en 1925 en el monasterio. Poco antes de morir, Ivan Chmelev había enviado a Denikine una foto en la que había escrito en el dorso: "nos encontraremos tal vez algún día en Moscú".

