Polémica en la UE por un informe crítico con el impulso de biocarburantes
BRUSELAS (AFP) — Expertos de la Unión Europea (UE) criticaron las propuestas del bloque para impulsar el uso de biocarburantes, afirmando que sus costos sobrepasan los beneficios, según un documento de la Comisión Europea, que sin embargo defendió su estrategia contra el cambio climático.
De acuerdo con ese estudio de un centro de investigaciones que depende de Bruselas, y al que tuvo acceso este viernes AFP, la decisión de aumentar al 10% la parte de biocarburantes utilizados en el transporte en la UE hacia 2020 tendría un costo enorme para los contribuyentes, estimado entre 35.000 y 65.000 millones de euros.
De inmediato, la Comisión Europea salió a relativizar el alcance del documento, asegurando que el informe en cuestión es uno más de los varios con los que cuenta Bruselas y que el balance global es favorable a la idea de impulsar los biocarburantes.
"Económicamente hablando sólo hay una opción: los biocarburantes. Es bueno para el medio ambiente, es bueno para el transporte y es bueno para la agricultura europea", dijo en ese sentido el portavoz de la Comisión para cuestiones energéticas, Ferrán Tarradellas.
Sin embargo, la polémica por el desarrollo masivo o no de esta fuente de energía renovable, que tiene a Brasil como uno de sus grades productores mundiales, está instalado desde hace tiempo en la UE y se ve reforzada por este estudio.
"Lo que muestra el análisis de costo-beneficio es que hay mejores caminos que producir biocarburantes para lograr la reducción de gases de efecto invernadero y mejorar la seguridad del abastecimiento", indica el documento.
"Los costos de los biocarburantes de la UE superan los beneficios", agregan los expertos, que advierten además sobre la conveniencia de utilizar grandes extensiones de tierra cultivables con ese fin, por ejemplo dedicándolas a la caña de azúcar.
El informe concluye que utilizando los mismos recursos financieros y mediante el desarrollo de la biomasa, la UE puede lograr reducir en forma significativa sus emisiones de gases de efecto invernadero.
Para ello, los expertos proponen establecer un objetivo general de utilización de la biomasa en lugar de uno acotado para los transportes.
El objetivo del 10% de biocarburantes en el consumo de combustible del transporte en la UE fue acordado en marzo de 2007 por los jefes de Estado y de Gobierno del bloque. Actualmente, ese porcentaje se eleva a 3%, el triple de 2005.
Para alcanzar esa cifra, la UE deberá aumentar su producción pero también importar biocarburante, una posibilidad que interesa mucho a América Latina, donde los cultivos dedicados a ese fin no dejan de aumentar.
Esta expansión ha despertado alarma entre los grupos ecologistas por sus posibles consecuencias negativas, y en noviembre pasado eurodiputados y asociaciones indígenas y agrarias latinoamericanas habían exigido en Bruselas una moratoria para el desarrollo de los biocombustibles.
De su lado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) había expresado un mes antes su preocupación por las consecuencias de la mayor utilización de cereales para fabricar carburantes "verdes" sobre los precios de los productos alimenticios, sobre todo en los países pobres.
El FMI también se interrogó sobre las ventajas económicas para los países ricos de desarrollar la producción de biocarburantes para enfrentar el aumento de las cotizaciones de petróleo, asegurando que "sólo el etanol brasileño derivado de la caña de azúcar es menos caro de producir que la gasolina o el etanol elaborado a partir del maíz".

