LIMA (AFP) — El procesado ex presidente peruano Alberto Fujimori será confrontado el lunes con un testigo singular en el histórico juicio por abusos a los derechos humanos en su contra: su ex brazo derecho Vladimiro Montesinos, a quien persiguió en los días finales de su régimen tras 10 años compartiendo el poder.
La expectativa es enorme por ver la reacción que tendrán ambos personajes cuando se vean las caras luego de ocho años y en un contexto muy diferente al que dejaron atrás la última vez que se vieron, a fines del 2000 antes de que Montesinos huyera a Venezuela y luego Fujimori a Japón, tierra de sus padres.
Montesinos fue eminencia gris del régimen de Fujimori (1990-2000) y acude como testigo de cargo de la fiscalía en el juicio por la muerte de 25 personas en dos matanzas atribuidas a un escuadrón de aniquilamiento del ejército en el peor momento del conflicto interno peruano, en 1991 y 1992.
El juez César San Martín convocó la audiencia para el 30 de junio a las 09h00 locales (14h00 GMT). El fiscal, José Peláez, solicitó 30 años de prisión para Fujimori por supuestamente haber ordenado las masacres.
La fiscalía cree que podría demostrar con el testimonio de Montesinos que Fujimori autorizó las operaciones de este escuadrón, lo que el ex mandatario niega.
La presencia de Montesinos en el tribunal sin embargo no es garantía de que éste vaya a declarar pues podría acogerse al derecho al silencio, como hizo en un proceso similar en su contra.
Sea lo que fuese, callado o declarando, a favor o en contra, Montesinos ha logrado volver al primer plano como lo evidencia el despliegue mediático que le dedica la prensa en estos días.
Decenas de periodistas amanecerán el lunes en las afueras del cuartel policial donde transcurre el juicio, al este de Lima, en pos de un cupo para asistir a la audiencia que transmitirán dos canales de televisión.
Las televisoras ofrecen reportajes especiales recordando a los "siameses del poder" y los principales medios escritos, como el diario La República, dedican amplios espacios sobre los casos de corrupción de su régimen.
Las especulaciones están a la orden del día en la prensa que conjetura sobre la existencia de un pacto entre los abogados de Montesinos y Fujimori que beneficie a sus clientes, como dice la revista Caretas.
La principal hipótesis consiste en destacar que Fujimori podría ofrecer una amnistía a su ex colaborador en el caso de que su popular hija, la congresista Keiko Fujimori, de 33 años, postule a las presidenciales de 2011.
El abogado de Fujimori, César Nakasaki, negó cualquier concertación y señaló que "frente al fracaso y a la acusación en el juicio jurídico, el juicio mediático arrecia para presionar la imparcialidad del tribunal".
También hay quienes creen que Montesinos no tiene nada que ofrecer y que está lejos de provocar un terremoto político, como prometió cuando pidió ser confrontado en 2001 tras su captura.
"¿Qué esperan, que se acusen el uno al otro y así canjeen las mutuas pitas con que serán ahorcados judicialmente? Esto es altamente improbable. Estamos tratando con profesionales de la maña, que por su cercanía no pueden acusar al otro sin implícitamente acusarse a sí mismos", anotó el periodista Mirko Lauer en el diario La República.
El conflicto interno en Perú, iniciado por la guerrilla maoísta de Sendero Luminoso, dejó casi 70.000 muertos entre 1980 y el 2000.
Fujimori es el primer mandatario electo de América Latina en ser procesado por abusos a los derechos humanos.
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