LA PAZ (AFP) — El presidente Evo Morales pidió este miércoles la expulsión del embajador de Estados Unidos, Philip Goldberg, tras declararlo "persona no grata", bajo la acusación de alentar el separatismo y división en Bolivia, en la peor crisis diplomática entre ambos países.
"Sin miedo al imperio, hoy declaro al señor Goldberg persona no grata, pido a nuestro canciller (...) enviar hoy al embajador (un mensaje) haciendo conocer la decisión del gobierno nacional, de su presidente para que urgentemente retorne a su país", dijo Morales en un acto público en la casa de Gobierno.
"El que busca la división de Bolivia es el embajador de Estados Unidos", agregó, acusándolo de promover los disturbios en cinco de los nueve departamentos del país.
En Washington, un vocero del Departamento de Estado calificó de "infundadas" las acusaciones contra Goldberg.
Mientras, la embajada en La Paz dijo que está a la espera de "una comunicación oficial", ya que hasta ahora la información sólo habría sido transmitida de manera verbal, según un comunicado divulgado en el portal de la legación norteamericana en La Paz.
El canciller boliviano, David Choquehuanca, "informó verbalmente al Embajador que el Presidente Morales había hablado públicamente" pidiendo que Goldberg "urgentemente retorne a su país", dijo el comunicado.
"El Embajador expresó su sorpresa sobre esta inexplicable determinación", señaló el texto.
Goldberg se enteró de la decisión de Morales cuando sostenía una reunión con Choquehuanca "para discutir el muy serio asunto sobre la decisión del gobierno boliviano ayer de expulsar a la DEA de la zona del Chapare", señaló el documento.
"Durante la reunión, el Canciller recibió una llamada del Presidente Morales, quien le informó al Canciller que acababa de declarar al Embajador Goldberg persona no grata, en un acto público. El Canciller informó verbalmente al Embajador que el Presidente Morales había hablado públicamente", abundó.
Morales está sometido a fuego cruzado por los líderes de Santa Cruz, Tarija, Beni, Pando y Chuquisaca, que rechazan el proyecto de nueva Constitución que pretende hacer aprobar en un referendo en enero.
Además los opositores piden al presidente devolver unos 166 millones de dólares de fondos públicos, nacidos de un impuesto petrolero, que el gobierno usa para pagar una bonificación anual a los ancianos.
El gobierno señaló en horas previas que los cortes de rutas, choques entre jóvenes de derecha y militares y tomas de oficinas públicas y aeropuertos en esas regiones forman parte de un "golpe civil-prefectural" y que incluso se busca una "guerra civil".
Ahora, al acusar a Goldberg de promover la división, Morales reinstala los constantes roces que sostuvo con Estados Unidos desde que llegó al poder en enero de 2006.
"Este señor es experto en alentar conflictos separatistas", aseguró el gobernante, agregando que el embajador cumplió misiones diplomáticas entre 1994 y 1996 en Bosnia y entre 2004 y 2006 en Kosovo, donde se "consolidó la independencia de esa región, dejando miles de muertos".
En junio, Goldberg había sido llamado en consultas a Washington luego de que manifestantes oficialistas hostigaran la embajada en La Paz ante la aparente complacencia del gobierno.
El gobierno criticó en agosto a Golberg por reuniones que sostuvo con los prefectos Rubén Costas (Santa Cruz), Savina Cuéllar (Chuquisaca) y Mario Cossio (Tarija), férreos opositores a Morales.
Tras denunciar que está en marcha un "golpe civil-prefectural", el ministro de Gobierno (Interior), Alfredo Rada, acusó el martes al líder del comité civil-empresarial de Santa Cruz, el empresario Branko Marinkovic, de fomentar tomas violentas de oficinas tras retornar de Miami.
Bolivia está sumida en una crisis política por las irreconciliables visiones de país que impulsa el oficialismo (de tendencia estatista e indigenista) y la oposición, que apoya la formación de gobiernos autónomos de cuño liberal.
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