BUENOS AIRES (AFP) — Martín Lousteau puede darse el lujo aún de mezclarse entre 50.000 hinchas de la selección argentina y gritar los goles de Juan Riquelme, con su pelo rizado y su estampa de joven fan del rock and roll, sin ser reconocido como futuro ministro de Economía.
Pero la vida de Lousteau (36 años), un economista keynesiano, cambiará en tres semanas cuando salga del anonimato y le toque asumir sus funciones como uno de los jefes de cartera más jóvenes de la historia argentina, miembro de una incipiente 'Generación K'.
La 'Generación K' está formada por 'golden boys' (muchachos dorados) nacidos a la sombra del poder casi absoluto del presidente argentino, Néstor Kirchner, y su mujer, la mandataria electa Cristina Kirchner.
"Estoy orgulloso de haber sido nombrado. Y no voy a decir nada más", respondió en la puerta de su casa el día en que su apellido fue la única sorpresa del futuro Gabinete.
La designación fue otro salto imprevisto en una carrera tan meteórica como brillante, que incluye la rareza de haber sido corresponsal durante la guerra en Afganistán.
"Es una bocanada de aire fresco", elogió el senador opositor socialdemócrata Rodolfo Terragno al hablar de quien se graduó en la Universidad privada de San Andrés.
Distinguido con una maestría en el London School of Economics and Politicals Sciences, se cuenta que es un adicto al trabajo. Pero no tanto como para quedarse sin la cerveza con los amigos en algún moderno bar del Palermo Soho, un barrio 'fashion' (de moda) como dicen los porteños.
Amante del deporte, es hincha de Independiente y fue profesor de tenis, pero tomó riesgos al adentrarse en el periodismo ofreciéndose como corresponsal de guerra.
La revista 'Veintitrés' recuerda que se instaló en Islamabad (Pakistán), para cubrir desde allí la guerra en el vecino Afganistán. Lousteau envió crónicas bélicas para 'El Planeta Urbano', una revista de gente y vida moderna, acorde con su talante de joven de la era global.
Según la revista 'Veintitrés', un corresponsal del diario 'El Mundo' escribió que "para distraerse de tanto drama Lousteau organizó un desafío al fútbol entre un equipo formado por corresponsales que vistieron camisetas con la imagen de Maradona contra uno integrado por veteranos mujaidines que lucían la estampa de Bin Laden".
Lousteau estuvo vinculado a otros economistas de la oposición, como los ex presidentes del Banco Central Alfonso Prat-Gay y Javier González Fraga. Incluso con González Fraga, un liberal heterodoxo, compartió la edición del libro 'Sin Atajos' sobre la economía argentina.
Pero se reconoce como defensor del papel del Estado en la economía y fiel seguidor del Premio Nobel inglés John Maynard Keynes, en sintonía con el pensamiento de los Kirchner.
Su pasión kirchnerista la cultivó como presidente del Banco estatal Provincia de Buenos Aires (Bapro), la segunda entidad financiera más grande de Argentina.
"!Muchachos, prepárense que nos vamos a Economía!", dicen que les dijo a 22 de sus colaboradores de confianza al ser designado.
Pero Lousteau sabe como todo el mundo que su puesto será compartido entre tres, porque hay un ministro formal, y dos informales con superpoderes e injerencia permanente: el matrimonio Kirchner.
"Martín es muy inteligente. Va a evitar conflictos. Es un 'fondista' (corredor de largo aliento)", opinó González Fraga. Y no correrá sólo, sino en compañía de otro 'Generación K', el designado ministro del Interior Florencio Randazzo, de 43 años.
La economía está en 'piloto automático' y crece al 8% anual, pero ronda una crisis energética y Lousteau le ha dicho a sus colaboradores que hace falta invertir 20.000 millones de dólares en 10 años para evitar un colapso.
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