WASHINGTON (AFP) — La Marina de EEUU abatirá en los próximos días con un misil uno de sus satélites espía, de 1,1 toneladas aproximadamente, el cual, tras desviarse de su órbita hace semanas, se volvió incontrolable y amenaza con estrellarse en la Tierra, con sus tanques cargados de una sustancia tóxica.
El presidente George W. Bush "ordenó al Departamento de Defensa proceder a la intercepción", anunció el jueves el consejero adjunto a la Seguridad Nacional, James Jeffrey.
Jeffrey precisó que la decisión fue tomada a causa del riesgo para la vida humana que supone la entrada en la atmósfera terrestre de este satélite, todavía cargado con 500 kilos de un combustible altamente tóxico llamado hidrazina, empleada para alimentar los motores de los satélites clásicos.
La hidrazina, extremadamente irritante, ataca el sistema nervioso central y puede ser letal, pero se degrada rápidamente por el efecto del calor y de los rayos ultravioletas, según un informe de la agencia francesa de seguridad INERIS.
Por otro lado, los responsables estadounidenses rechazaron la idea de que su decisión de derribar el satélite esté motivada por la voluntad de proteger datos secretos o para probar la capacidad de una defensa antisatélites.
El misil que será disparado "fue concebido para otras misiones, pero concluimos que podríamos reconfigurar a la vez los misiles y los sistemas asociados, de modo reversible y justo como para realizar el lanzamiento", precisó el consejero de seguridad.
Un crucero lanzamisiles de clase Aegis disparará un misil SM-3 hacia el tanque de combustible del satélite. Las autoridades estadounidenses esperan que ese tiro sea un éxito, dijo el general James Cartwright, jefe de estado mayor adjunto. Segun él, el objetivo es impactar al satélite de modo que sus restos penetren en la atmósfera y caigan en el océano.
En caso de no ser interceptado, el satélite espía entraría en la atmósfera alrededor del 6 marzo y de forma incontrolada, ha declarado este viernes Christina Roca, embajadora de Estados Unidos en la Conferencia de Desarme de Ginebra.
Roca no pudo anticipar dónde se encontraría la zona de entrada en la atmósfera, que podría situarse en cualquier punto entre los 58,5 grados norte y los 58,5 grados sur de latitud, es decir, encima de todas las tierras emergidas a excepción de las regiones polares.
Estados Unidos dispone de la red de satélites espía más densa del mundo. Las características de estos satélites, cuyo precio unitario supera los mil millones de dólares, están amparadas bajo secreto.
Algunos de ellos están equipados con un telescopio óptico, otros con un rádar y permiten reconstruir imágenes en relieve de las zonas observadas. Para responder a las necesidades militares, las órbitas de los satélites espías son corregidas de forma frecuente, lo cual implica que lleven más reservas de combustible que la mayoría de los satélites de uso civil.
Copyright © 2009 AFP. Todos los derechos reservados. Más »
