LONDRES (AFP) — El recorrido de la antorcha de los Juegos Olímpicos este domingo por las calles de Londres, que había sido planeado como un colorido carnaval, se vio alterado por la irrupción de cientos de manifestantes que denunciaron la represión china en el Tíbet.
Lo más destacado de esta jornada, en la que Londres amaneció nevado, no han sido los deportistas y otras personas que corrieron por la capital británica llevando la antorcha, ni los miles de espectadores que admiraron los bailes y escucharon la música, sino las imágenes de los choques entre policías y manifestantes.
A las 14h30 locales (13H30 GMT), cuando faltaban aún tres horas para que terminase el recorrido de la antorcha, iniciado a las 10H30 (09H30 GMT) en el estadio de Wembley, unos 30 manifestantes en favor del Tíbet habían sido arrestados por la policía metropolitana, que desplegó un gran operativo de seguridad.
Un millar de manifestantes, con banderas, globos y pancartas que censuraban la represión de China en el Tíbet, así como cientos de policías, esperaban la antorcha en las inmediaciones de Downing Street, donde el jefe de Gobierno británico, Gordon Brown, saludó la llegada de la llama olímpica.
El primer ministro británico se había visto sometido a una fuerte presión para que no recibiera la antorcha en Downing Street porque, según voces críticas con el régimen chino, eso equivaldría a un mensaje de apoyo a Pekín.
Pero Brown resistió y saludó la llegada de la antorcha en su residencia oficial.
Cerca del Museo Británico, las protestas fueron pacíficas, con activistas que pedían coreando y en sus lemas "Libertad para el Tíbet", y reclamaban un diálogo entre el régimen comunista chino y el Dalai Lama.
Otros llevaban pancartas que pedían a Gordon Brown el boicot de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos en agosto.
En varios lugares los manifestantes intentaron romper el cordón de seguridad que rodeaba la antorcha y se enfrentaron con la policía.
Un activista fue detenido cuando trató de apoderarse de la antorcha. Otro, que gritaba "Libertad para Tíbet", intentó acercarse a la llama cerca de la Plaza de Trafalgar, y fue arrastrado por tres agentes.
Antes, dos personas con un extintor se acercaron a un deportista que portaba la antorcha, Chris Parker, en el momento en que pasaba el relevo en un barrio londinense.
"Extintor de propaganda", escribieron los manifestantes, que fueron detenidos por la policía, la cual había desplegado 2.000 agentes para el operativo de seguridad.
Las protestas forzaron incluso a la policía a colocar la llama en un ómnibus, a la altura de la Catedral de San Pablo, para garantizar su recorrido.
La jornada en Londres es un indicador de que la gran campaña de China por presentarse como un país abierto y respetuoso con los derechos de los tibetanos no ha logrado su objetivo, y muestra que la cuestión del Tíbet va a ensombrecer los juegos, afirmaron algunos de los manifestantes.
Así lo señaló también el Dalai Lama, quien dijo el domingo que las manifestaciones en Tíbet "echaron por tierra" la "propaganda" china sobre los disturbios en esa región.
"Las recientes protestas en todo el Tíbet no sólo contradijeron sino que también echaron por tierra la propaganda de la República Popular China, según la cual la mayoría de los tibetanos, con excepción de unos pocos 'reaccionarios', disfrutan de una vida próspera y satisfactoria", dijo el líder espiritual del budismo tibetano.
"Esas protestas también dijeron al mundo que la cuestión del Tíbet ya no podrá quedar relegada", agregó el Premio Nobel de la Paz.
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