LIMA (AFP) — El ex presidente Alberto Fujimori, juzgado por violación de derechos humanos, se reencontrará el lunes con Vladimiro Montesinos, la eminencia gris de su régimen, luego de ocho años en que ambos fugaron de Perú con rumbos distintos, acusados de múltiples delitos.
El ex brazo derecho de Fujimori ha sido llamado como testigo por el fiscal supremo José Peláez para que declare en el proceso.
El reencuentro se producirá en una sala de audiencias en la que se desarrolla desde diciembre último el juicio al ex mandatario, sindicado de ser autor intelectual de dos matanzas durante su gobierno (1990-2000) en las que también está implicado Montesinos.
Hay una enorme expectativa sobre cuál será la actitud de ambos personajes, calificados de astutos, fríos y calculadores, cuando estén frente a frente ante el tribunal que preside el juez César San Martín.
Ronald Gamarra, abogado de las víctimas de las matanzas, opinó que "es muy probable que Montesinos cambie su testimonio para favorecer al acusado".
Esto debido a que lo que pueda decir en el juicio podría afectarlo en los procesos por violación de derechos humanos que aún le esperan dado que está sindicado de haber formado un escuadrón de la muerte que perpetró las matanzas.
Tras su detención en 2001, Montesinos declaró reiteradas veces ante la justicia que cumplía órdenes del ex mandatario, a la vez que emplazó a Fujimori a regresar al país.
"Señor presidente Fujimori, creo que ha llegado la hora que usted venga al país para responder de sus actos. Un jefe responsable y valiente debe responder por lo que sus subordinados hicimos o dejamos de hacer y no refugiarse en Japón a fin de eludir la acción de la justicia", declaró en esa época.
Sin embargo es probable que Fujimori y Montesinos entren en un "pacto de silencio para no atacarse y harían todo lo posible por no caer en una guerra que los puede hundir a los dos", dijo a la AFP el analista y sociólogo Carlos Reyna.
El fiscal adjunto Avelino Guillén estimó que si Montesinos entra en silencio ello no impedirá que Fujimori sea condenado pues hay suficientes pruebas que lo incriminan en las matanzas de Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992) que dejaron 25 muertos por las que se le juzga.
Tras una estrecha relación entre ambos durante la década fujimorista, en que Montesinos evidenció ser un personaje todopoderoso, la relación se resquebrajó y terminó con Fujimori dirigiendo personalmente en octubre de 2000 una cacería casa por casa de su ex asesor que ya había fugado del país.
Un mes después Fujimori optó por seguir el camino de Montesinos y fugó hacia Japón al derrumbarse su gobierno en medio de un escándalo de corrupción.
Desde Japón, donde estuvo autoexiliado cinco años antes de viajar a Chile de donde fue extraditado en setiembre del año pasado, el ex gobernante declaró que desconocía las actividades ilegales de su ex asesor y que no tenía responsabilidad alguna en los crímenes contra los derechos humanos.
Acusado y testigo ya cargan sentencias sobre sus espaldas impuestas por el Poder Judicial. Fujimori fue condenado en diciembre a seis años de cárcel por el allanamiento ilegal de una casa de Montesinos donde vivía su esposa Trinidad Becerra.
Montesinos tiene hasta ahora al menos doce sentencias, la mayor de ellas a veinte años de cárcel por delito de tráfico de armas en favor de la guerrilla colombiana de las FARC.
El ex asesor enfrenta además la posibilidad de ser condenado a 35 años de cárcel por violación de derechos humanos, una pena similar a la que ha pedido la fiscalía para Fujimori.
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