LIMA (AFP) — El juicio público al ex presidente peruano Alberto Fujimori por violaciones a los derechos humanos entra este lunes en su segunda semana con la fase final del interrogatorio del fiscal y la presentación de testigos que podrían decidir la suerte del procesado, que se enfrenta una pena de hasta 30 años de prisión.
La fiscalía buscará mejorar su papel inquisitorio tras recibir críticas de ex procuradores anticorrupción y de los abogados de las víctimas por practicar un estilo diplomático y poco enfrentado hacia Fujimori, dando paso a su entender a respuestas evasivas de éste sobre las acusaciones de fondo.
El ex procurador Antonio Maldonado incluso se preguntó si la fiscalía quería ganar o no el caso y el ex procurador César Azañedo lo instó a variar la acusación porque "la valla de la acusación fiscal es muy alta" ya que ésta se ha propuesto probar que Fujimori integró y ordenó al grupo Colina matar.
A pesar de las críticas, el fiscal supremo, José Antonio Peláez, que dirige la estrategia acusatoria, defendió su estilo de interrogatorio abierto y dijo contar con indicios de pruebas suficientes para condenar a Fujimori.
"Hay un cúmulo de pruebas indiciarias, que por ser concurrentes, coincidentes y plurales nos van a llevar a la conclusión que hemos sostenido: que sí hubo una estrategia separada para combatir al terrorismo", dijo Peláez citado por el diario Perú21.
Fujimori, de 69 años, es juzgado por las matanzas de Barrios Altos y la Universidad de La Cantuta, ocurridas en Lima entre 1991 y 1992 con un saldo de 25 asesinados, y por dos casos de secuestro de opositores durante su mandato.
El ex mandatario (1990-2000) clamó su inocencia en la primera semana del juicio y negó ser autor intelectual de las matanzas perpetradas por 'el grupo Colina', un comando de aniquilamento del Ejército que practicó la guerra sucia durante el conflicto interno contra las guerrillas de Sendero Luminoso y el MRTA.
El fiscal adjunto Avelino Guillén será el encargado de terminar este lunes con las preguntas a Fujimori antes de dar paso a que el colectivo de derechos humanos que defiende a las víctimas (familiares y sobrevivientes) empiece a interrogar al acusado y presentar a testigos.
"Quiero tenerlo frente a frente. Hay que señalarlo con el dedo porque un asesino jamás va a decir: !Yo he matado!", afirma Tomás Livias Ortega, de 48 años y uno de los supervivientes del crimen de Barrios Altos.
"Fujimori es más culpable por ser el jefe supremo de las Fuerzas Armadas y no haber hecho nada (contra los responsables del crimen)", declaró Livias al diario Perú 21. Livias es un vendedor de helados que quedó inmovilizado en silla de ruedas desde la matanza de 1991.
El escritor Mario Vargas Llosa resaltó este domingo la transparencia del juicio y expresó su esperanza en una sentencia que sirva para disuadir a quienes pretendan imitar la conducta arbitraria de Fujimori en el poder.
"Es indispensable que el juicio se desarrolle con la máxima transparencia, para que lo que resulte de él sea verdaderamente instructivo y sirva de antídoto a potenciales aspirantes a dictadores", dijo Vargas Llosa en el artículo "El dictador en el banquillo", publicado por el diario El Comercio.
Fujimori y Vargas Llosa se enfrentaron en la segunda vuelta electoral de las presidenciales de 1990, que ganó el desconocido candidato de origen nipón para la sorpresa general.
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